CULTURA

Las TICs en la cultura y sus manifestaciones

En pleno siglo XXI, las TICs (Tecnologías de la información y Comunicación), han abarcado la mayoría de los diversos campos de saberes, obteniendo diversas respuestas o críticas al uso adecuado hacia una gestión adecuada. En el ámbito cultural, aquellos desarrollos no han sido ajenos al progreso y dinamismo de aquella, la cual ha requerido estar al alcance de las exigencias contemporáneas. Pero ¿Qué beneficios ha traídos las TICs aplicadas a la cultura?. Tal es el caso que algunos consideran como un factor “limitante”, de cierto modo la idea es correcta, porque el uso de la tecnología no remplaza la experiencia adquirida al consumir un producto cultural, es más, personalmente soy de la idea que no existe nada que sea mas enriquecedor de aplicar los sentidos, palpar un objeto antiguo o hasta oír una buena sinfonía en un teatro; resultados que aquellas manifestaciones repercuten el alma del oyente, como resultado de la correcta apreciación. En este ensayo, se podrá analizar casos de éxitos los cuales las TICs han sabido complementarse con las diversas manifestaciones que estas requieren, siendo indispensables acorde a la exigencias del consumidor.

Estos cambios, de amplia relevancia, han repercutido en las industrias culturales acorde al dinamismo social, dándole mayor importancia a estos cambios y sus efectos, pero ¿en el sector Cultural? Se habla de una transformación de maneras de consumir y producir información, ahora es usual referirnos a “usuario”, como la persona que crea información a través de la web y le da el carácter propio compartiéndolo a miles de personas, ahora el tipo de comunicación deja de ser unidireccional para ser bidireccional. Las TICs han generado una interesante repercusión, integrando cada vez mas, una gran cantidad de público, incentivando a la creación y separando en dos brechas, el de usuario o público, haciendo parte de las nuevas tecnologías las web 2.0 –blogs, los podcasts, los wikis entre otros, cuya función es hacer efectiva la participación de todo, de esta manera, cualquier individuo que navega en internet, automáticamente es un “usuario” y tiene el derecho de recibir o de crear información y compartirla al resto de su misma condición.

Basándome en los escritos de la Historiadora, máster en Historia y Comunicación Cultural, Carolina Sanchéz, hace mención la importancia de reconocer que el mundo globalizado de hoy en día se basa en el contexto de la informática, y con ella las redes. Ante esto se recomienda el uso de las TICs en el sector cultural de manera “instrumental”, afirmando que las TICs sean un puente eficiente de conexión entre la digitalización de los objetos culturales hacia un público amplio; Informativa, por el beneficio de ofrecer una comunicación entre el artista y el consumidor cultural, por medio de las redes sociales (Facebook, Twitter, etc) o productos musicales por diversos soportes P2P o canales de videos (Youtube).Sin lugar a duda, nadie discute que en este ámbito, el sector cultural ha sufrido variaciones desde la incursión de las TICs.

La repercusión de las TICs, en el ámbito cultural, se desarrollo a partir del siglo XXI, desde que el hombre ha visto amenazado su pasado por el proceso de globalización que avanza de manera progresiva y rápida, a partir de esta problemática, surgen ideas y posturas por querer recuperar las tradiciones y con ella la historia, con la finalidad de reforzar la identidad cultural necesaria. Desde este punto, surgen una proliferación de museos de diversas índoles y para cada espacio geográfico correspondiente. En este interés patrimonialista las posibilidades que las tecnologías de la información y la comunicación pueden ser una herramienta necesaria de difusión, potenciando el esfuerzo colectivo por conservar nuestro acervo patrimonial. Es común también referirnos a una “democratización” del acceso a los recintos museográficos o centros culturales, desde otras perspectivas, suprimiendo, de esta manera, las desigualdades geográficas entre entornos urbanos y rurales, solamente estar conectado al frente de una PC, puede acceder a la información requerida.

De cierto modo, es innegable discutir que la incursión de estas nuevas tecnológicas al ámbito patrimonial ha desarrollado un sinfín de oportunidades y posibilidades de capturar la atención de un mayor público. Aunque esta nueva herramienta, posee una “brecha digital” que divide y es provocada por factores económicos, geográficos, lingüísticos y científica; propias del siglo XIX.

A pesar de las pequeñas dificultades a comparación del abanico de oportunidades que ofrecen las TICs, en el ámbito museográfico se ha venido desarrollando con fuerza a partir de la década de los noventa. Los aspectos relacionados con la difusión y la educación se han convertido en fundamentales dentro de los parámetros de la museología, que abre el recinto a la sociedad, buscando su supervivencia e interés. Han surgido términos como hipertexto, hipermedia, interactividad, realidad virtual o realidad aumentado, que han entrado al vocabulario del visitante que busca encontrarse con alguna de estas herramientas a la hora de visitar un museo o relacionado al patrimonio, con el fin de añadir un extra a su experiencia.

Cabe mencionar que las TICs ha permitido la unión de patrimonio y la interpretación de esta, siendo el resultado un invento didáctico satisfactorio, permitiendo una vivencia casi real. Por ejemplo, si uno se halla en el museo del Prado (España) al frente del cuadro de Velásquez, como es “Las meninas”, el único resultado que el espectador captura es la explicación del guía y la experiencia de estar al frente de ese cuadro de gran fama, pero el desarrollo de las TICs, permiten que aquella sensación hace posible diversas interpretaciones, con una explicación mas detallada y separando los materiales, formatos, técnicas y personajes, logrando una mayor comprensión y asimilación que es lo que se desea lograr.

Así como existe una preocupación por querer desarrollar herramientas tecnológicas para una mayor comprensión de los objetos patrimoniales que alberga un museo, también existe un interés en iniciar una interactuación con el público de manera de institución al visitante, es de esta manera, que todo museo se ha introducido a la Web 2.0, descubriendo un sinfín de posibilidades, invocando a la colaboración, muestra de afecto y el conocimiento abierto y fomentar la participación del usuario. Es muy común hallarlos por su propia página web o por las redes sociales, logrando que su página tenga contenido flexible y dinámico. Estas características se concretan en una serie de herramientas como los blogs, wikis, etiquetado social, RSS (sindicación de contenidos), sistemas para compartir fotos, vídeo, audio, presentaciones, software… y valoración y selección colectiva de recursos (bookmarking social).  De esta manera, podemos afirmar que el servicio brindado de la Web. 2.0, ha realizado el surgimiento de un nuevo campo de experimentación y trabajo colaborativo entre los museos y sus usuarios.

Siguiendo con el beneficio de las TICs en el museo, y la necesidad de virtualizar aquellos espacios, ha conducido a una manera de difusión, proporcionar información al público, cuyas personas, en su mayoría son personas alejadas de la zona de acceso físico “Las visitas al museo virtual de internet complementan las visitas reales y no compiten con ellas…; cuanta más gente visite el sitio del museo en internet, más gente lo visitará en la vida real”[1]. Y es así, debido que las TICs generan atmosferas ausentes del museo y pueden ayudar a completar las necesidades del museógrafo creando espacios completamente virtuales que no ocupen mucho lugar, o los dispositivos móviles pueden realizar dicha función.

Todo gestor cultural debe saber que toda experiencia del público obtenida en el museo es compartida en Web 2.0, siendo visualizada por miles de usuarios. A través de los blogs, wikis y redes sociales, los usuarios intercambian ideas, o si no, recomiendan viajes, exposiciones, así como lugares que visitar en una visita a otra ciudad. Es por esto, que las TICs pueden mostrar al gestor cultural una sinceridad transmitidas, a través de criticas favorables o negativas, a favor de las exigencias del visitante.

De esta manera, las nuevas tecnologías han generado una opinión interdisciplinar de todos los ámbitos profesionales en su elaboración, debido a esto posee una enorme flexibilidad y permite aportar herramientas y visiones nuevas. Y más aún,  permiten conocer distintos niveles de información en función de los distintos tipos de visitantes. Tiene la ventaja de poder explicar en diversas lenguas. Permiten la rápida difusión de la información generada por la investigación online, así como la interacción y la búsqueda de múltiples visitantes al mismo tiempo.

Siendo así las TICs, han facilitado que el museo deje de ser un recinto de solamente “exposición”, para pasar a convertirse en un edificio interactivo; de esta manera, se adecuan a las exigencias de esta nueva era, pero con la idea de modificar el concepto de museo y permitir la interacción del público.

De manera de conclusión, en estos breves casos de la repercusión de las TICs en el ámbito cultural, la sociedad ha mostrado una modificación radical, ya sea de hacer y consumir cultura, así como su forma de comunicarse y sus hábitos de ocio. Ante esto, si cualquier entidad cultural quiere seguir en este rígido mercado cultural, debe adaptarse a estas medidas tecnológicas, aprovechando estos recursos, siendo conscientes que la red es necesaria para su existencia, cruelmente manifestaremos que “si usted no está en internet, no existe”.

En estos casos mencionados, lo relevante aquí es que los beneficiados son las instituciones de pequeña o mediana dimensión, que permiten una visibilidad de la entidad y sus actividades y que difícilmente se podrían conseguir a través de los medios convencionales.

Pero ¿quiénes son los beneficiados con esta tendencia virtual? en sí, todos, pero el acceso a la cultura se piensa más en dar oportunidades a personas con discapacidad a la vez que favorecen el interés y participación de colectivos nacidos en la era digital: los jóvenes.

[1] Bellido, Luisa. Los nuevos hábitos de consumo cultural. Amigos de los museos. Edit. Ministerio de Cultura (España). Agosto, 2009.

 

Marco Soto
Marco Antonio Soto Rumiche, Bachiller en Historia y Gestión Cultural de la Universidad de Piura. Se viene desarrollando en el ámbito de la gestión del patrimonio industrial. Hizo prácticas en el Instituto de Cultura (ICUSAT) y en el Instituto Universidad, Empresa y Sociedad (IES) de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo; y también en la Fundaçao Cultural de Blumenau (Santa Catarina – Brasil), realizando una propuesta de sendero interpretativo en el patrimonio natural y cultural de sus instalaciones. Amante de la declamación, especialmente de los poemas que hacen crítica social.
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