EDITORIAL

Editorial: Aprendamos a conocernos

No debió convertirse en una guerra ideológica

Se ha dicho mucho acerca del censo realizado el día de ayer, el mismo que se realizó después de 10 años. Un censo de magnitudes como estas tiene por finalidad conocer el número de ciudadanos peruanos (medidor cuantitativo) y sus condiciones de vida (medidor cualitativo).

Es posible criticar y decir que la cartilla de preguntas estuvo mal elaborada; pues siguió partiendo de la idea de que debe existir un jefe familiar, cuando las familias modernas han demostrado que la distribución de la responsabilidad es más democrática; que no se hayan incluido preguntas de enfoque de género que nos hubiese permitido conocer cuánta población LGTBI existe y en qué condiciones vive; que parte de la idea de que todos tienen una religión y no se puso la opción “ateo” o “no creyente”; que las alternativas sobre etnia y raza no fueron lo suficientemente claras; o que la información respecto de la inamovilidad fue confusa.

Es completamente criticable que no se haya tomado más en cuenta a las minorías siendo un país diverso. Así como el uso de patrocinadores y la falta de información a quienes damos nuestros datos personales. Así como es lamentable que la jornada haya terminado con una violación sexual ¿Cuáles fueron las medidas de seguridad del INEI?

Sin embargo, algunos grupos de personas (sobre todo conservadores), llegaron al extremo de afirmar proposiciones absurdas. Como, por ejemplo, una supuesta conspiración de la comunidad evangélica para aumentar sus cifras a coste de la desinformación de muchos católicos; o la ofensa de los grupos cristianos del pedido de las personas ateas de que se escriba la palabra “ateo” en la cartilla. Es un juego irracional, pues, no se premiará a la mejor religión una vez conocidos los resultados.

La importancia de realizar un censo es conocernos; los peruanos debemos aprender a conocernos. Somos un país diverso, con muchas razas, con muchas creencias ancestrales, lenguajes y dialectos. Así, cada vez más, tendremos que aprender a convivir con distintas religiones y con la ausencia de ellas.  Todos debemos entender, aún más los conservadores (los acostumbrados a la hegemonía), que las sociedades cambian, evolucionan, se fusionan; y esto no es malo, es el reflejo de estar vivos.

El censo es informativo, y muy útil. Se puede criticar aspectos objetivos del censo, como el enfoque anticuado bajo el que se realizó, la exclusión de las minorías sexuales y religiosas que forman parte de nuestro día a día y que merecen un espacio; la poca claridad respecto del marco normativo, o la falta de seguridad para los empadronadores, en su mayoría estudiantes universitarios. Pero esto no debió convertirse en una guerra ideológica discriminatoria. Debemos entender que somos un país maravillosamente diverso y que, a partir de allí, podemos construir una identidad nacional fuerte.

Estamos lejos de ser la nación que queremos ser, pero debemos empezar. Aprendamos a conocernos; nos queda aprender a ser más tolerantes ante quienes piensan distinto.

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