ECONOMÍA

La carrera profesional como nexo para un emprendimiento social

La universidad nos brinda una formación académica importante y fundamental para el desarrollo como profesional exitoso, pues cultiva conocimientos focalizados en aquello que nos apasiona. Por lo tanto, la carrera elegida debe estar en función a las metas propuestas a lo largo de la vida. Incluso encontrarse en un entorno competitivo nos ayuda desarrollar habilidades blandas y generar un espíritu emprendedor.

Actualmente, las personas buscan nuevos rubros de especialización e innovadoras ideas de negocio, ya sea por factores transaccionales o tecnológicos. Y en busca de surgentes proyectos nace el emprendimiento social, cuyo objetivo es generar impacto en aquellos que más lo necesitan. De este modo, se genera una maximización de beneficios diferente, orientada a impulsar el rubro ambiental y social.

Un emprendedor social es consciente de que la vida es pasajera y, por ende, debe aprovecharla para generar un impacto. Marcar la diferencia y dejar a las futuras generaciones un mundo lleno de cambios fructíferos y encaminados es una de sus pasiones. Su deber es luchar por ese beneficio social y no pensar solo en el personal.

Durante los años de universidad, se tiene un constante acceso a información enriquecedora. Por ello, se espera formar líderes con alma emprendedora y con un pensamiento que sobrepase lo teórico. Así, se optará por el uso de principios y herramientas empresariales hacia soluciones eficientes a problemas sociales.

Para identificar un emprendimiento social se debe seguir ciertos criterios. Entre estos están la definición de una misión para crear y mantener valor social, el reconocimiento de nuevas oportunidades para servir a esa misión, el compromiso en un proceso de cambios y adaptaciones y no verse limitados por escasez de recursos. A su vez, también requiere de ardua responsabilidad hacia el público objetivo en función de los resultados esperados.

Los emprendimientos sociales no sólo añaden valor a la sociedad. También incentivan a reducir la brecha de desigualdad y a fomentar el crecimiento de este tipo de proyectos, los cuales se esperan sean rentables tanto social como financieramente. Ello ayuda a que luego sean optadas por fuertes entidades y su impacto sea mucho mayor a lo largo del tiempo.

 

Emely Cóndor
Estudiante de Economía de la Universidad del Pacífico. Cinéfila de corazón. Investigadora inquieta. Adicta a los dulces y al café.
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