ECONOMÍA

Informe: La importancia de invertir en la primera infancia

Reduca-al.net, 2017

Los primeros años de vida son fundamentales en el desarrollo del potencial y el bienestar de cada persona. La evidencia empírica muestra que la inversión más productiva en educación es aquella que se enfoca en los primeros años. El 80% del cerebro se desarrolla durante los primeros tres años de vida y, por ende, el aprendizaje se realiza con mayor facilidad en este periodo (BID, 2015).

A pesar de la evidencia, la primera infancia ha recibido poca atención por parte de gobiernos. El gasto per cápita de los gobiernos latinoamericanos es tres veces superior en niños de entre 6 -11 años que entre los de 0-5 años. Existe un desequilibrio entre la inversión pública y la posibilidad de generar capital humano: con la edad, la maleabilidad del cerebro disminuye y la inversión publica en educación y salud aumenta (BID, 2015).

Rendimiento de cada dólar invertido

Picture1Fuente: heckmanequation.org

La arquitectura cerebral está construida sobre una serie de “periodos sensibles”, cada uno asociado con la formación de circuitos específicos, asociados con habilidades específicas (Center on Developing Child). Así, las primeras experiencias crean una base para el aprendizaje de toda la vida, el comportamiento y la salud física y mental. Crecer en un entorno desfavorable en los primeros años, genera déficits en las habilidades y capacidades que reducen la productividad e incrementan los costos sociales (Heckman). Los niños de familias de bajos ingresos son los que más retrasos presentan en su desarrollo. Por eso, si no se invierte en la primera infancia, se estarán perpetuando patrones de desigualdad en la sociedad.

Impacto de un mejor desarrollo de la primera infancia a lo largo de etapas posteriores del ciclo de vida

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Fuente: BID (2015)

La intervención pública en la primera infancia también se justifica en las fallas en la toma de decisiones a nivel de hogar. Los padres muchas veces no tienen recursos y/o conocimientos para dar a sus hijos un entorno con los estímulos adecuados para su desarrollo. Tienen información imperfecta y puede que no tomen las mejores decisiones para sus hijos por no estar bien informados sobre la relación entre experiencias de la primera infancia y los resultados positivos en el futuro (BID, 2015). Las interacciones de los niños en sus primeros años con sus padres tienen un efecto importante en su desarrollo. El desarrollo se lleva a cabo a través de procesos de cada vez más compleja interacción recíproca entre el ser humano activo y las personas, objetos y símbolos en su ambiente inmediato (Bronfenbrenner & Morris, 1994).

Evidentemente la clave no es solo invertir en la primera infancia sino que esta inversión sea de calidad. Una intervención efectiva en la primera infancia busca mejorar la calidad de las interacciones de los niños con sus padres y cuidadores. Las políticas públicas son una herramienta crucial para influir en los resultados de los niños y en las decisiones de los padres. En particular, son cruciales las políticas orientadas a aquellos niños que crecen en entornos desfavorables y con mayor riesgo de negligencia. Está demostrado que la intervención temprana es una inversión rentable. El reto ahora es promover y defender la importancia de invertir en la primera infancia.

Valeria Jarama
Economista de la Universidad del Pacífico. Escribe sobre temas de economía del desarrollo, educación y políticas públicas.
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