DEPORTES

Opinión: Richard Carapaz, dándole un Giro a la Historia

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Ser la razón por la que se entonan las sagradas notas del himno de su nación, es uno de los máximos honores para cualquier deportista. No sucede a menudo. Está reservado para los campeones, los que rompen esquemas, los que quiebran la rueda. En este caso, para el que dominó, montado sobre dos ruedas a todo el mundo del ciclismo, por tres semanas. Richard Carapaz es campeón del Giro de Italia, una de las tres vueltas grandes del ciclismo de ruta mundial. El himno entonado hoy en el podio de la Arena de Verona, y escuchado alrededor del planeta, es el himno de Ecuador.

Ecuador hace historia

Casi 200 años de historia para el vecino del norte y en éxitos deportivos todavía anhelan encontrar mejores tiempos. Lo de Carapaz hoy, solo se compara con las medallas olímpicas de Jefferson Pérez en atletismo (Atlanta 96 y Beijing 2008). O tal vez con el Roland Garros de Andrés Gomez (1990) y los 4 títulos internacionales de LDU de Quito. Su nombre será pronunciado junto con los campeonatos mundiales de Pancho Segura en tenis y los récords del goleador Alberto Spencer. 17 millones de ecuatorianos han conseguido hoy a un histórico, a un pionero, un ejemplo, un ídolo. La “tricolor” se combinó con la malla rosa del Giro y el resultado fue aparecer en la cima del deporte mundial.

Una lección de Carchi para Sudamérica

Para lograr lo imposible se trabaja, no es casualidad. Porque Richard Carapaz no siempre tuvo dos modelos italianas besando sus mejillas y bebiendo champaña. Él salió de la provincia de Carchi en Ecuador. Carchi de verdes lomas, clima cambiante y donde su madre cuidaba del campo y las vacas. El muchacho al que le robaron su primera bicicleta y que tuvo que conformarse con una sin ruedas para trasladarse, tuvo un sueño y hoy lo cumplió. La capital del ciclismo ecuatoriano es simple, humilde, trabajadora y muchas veces pobre. Y es ahí donde se forjó esta victoria.

Es importante poner en contexto lo que sucedió hoy en la “Corsa Rosa”, para que la magnitud de este logro no pase desapercibida. Es recién el 4to triunfo en una gran vuelta para un ciclista latinoamericano en la historia. Esto es tan grande como ganar un Grand Slam en el tenis o ser el mejor jugador de la Champions League, o al menos de la Europa League en el fútbol. Estas cosas no pasan usualmente en Sudamérica. Esto es gigante. Y lo hizo un muchacho apodado “La Locomotora de Carchi”.

La Rueda

Hoy fue emocionante. Tal vez porque aprendí más acerca de Ecuador, que en cualquier clase del colegio. Porque la más sana de las envidias me invadió, al escuchar las notas del himno del vecino, cuestionándome si algún día eso podría pasarle a nuestro Perú. Porque el deporte tiene de estos momentos nuevos, imposibles y soñadores, que nunca olvidaremos. Es especial cuando algo sucede por primera vez, es inspirador. Dicen que se rompe la rueda. Richard Carapaz no solo la rompió, para todo Latinoamérica, y en todos los sentidos, hoy la reinventó.

Texto: Simón Carpio Lozada

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