CULTURA

Reseña: “El Fabricante de Muñecas” de R.M. Romero

Alexandra Chung

Rocaeditorial, 2018. 256 pp. S/. 76

¿Es posible que la Segunda Guerra Mundial se relate mediante una combinación de fantasía y realismo, sin perder la esencia de lo terrible de sus hechos? R.M Romero asumió el reto y logra en “El Fabricante de Muñecas” el balance necesario en la narración. Para ello, utiliza a Polonia y el territorio ficticio del “País de las muñecas” como los escenarios principales, uniéndolos mediante un “viento mágico” que transporta a las personas y muñecas hasta donde necesitan estar.

 Cyryl y Karolina son los personajes principales y se encargan de ayudar a sus amigos judíos mostrando una humanidad, que, en ese entonces, se creía perdida. Por un lado, Cyryl es un ex soldado de la Primera Guerra Mundial en la que perdió una pierna y a su familia. Luego de la guerra, se dedicó a construir juguetes. Por otro lado, Karolina es una muñeca que se dedica a bordar promesas y sueños en su país.  A lo largo del libro, los capítulos situados en Cracovia y el País de las muñecas se alternan, división necesaria para que la invasión de las ratas retrate de una forma menos explícita lo que, en aquella época ocurría, sin dejar de lado el horror.

 La intensidad de los hechos narrados por Romero, permite al lector visualizar el viaje introspectivo por el que pasan los personajes y reconocer el miedo a la soledad, dolor y frustración por lo ocurrido, reproche por las decisiones tomadas y, sobre todo, la importancia de poder contar con personas que servirán de apoyo incólume como retrato de una solidaridad cada vez más escasa. La amistad entre Cyryl y Karolina es el fiel retrato de lo que se busca en un compañero de vida: alguien que complemente y quiera al otro tal como es, sin necesidad de ser “iguales”.

Para mí, la figura del “viento mágico” es palpable en la realidad, como metáfora del momento preciso cuando uno empieza a conocer a alguien para aprender de dicha persona. La magia de Cyryl y su poca convicción en su poder es algo que también se plasma en la realidad como símbolo del abandono al que nos vemos sometidos por la pérdida de la confianza en todos los ámbitos.

 Con la llegada de Karolina, Cyryl se percata que puede darle vida a los juguetes que construía. Considero que el don de Cyryl no era, precisamente, este sino era dar esperanza a los niños incluso, calmar a algunos adultos. Durante la guerra uno está expuesto al estrés, temor, preocupación y a la importancia de tener la habilidad de calmar y provocar una sonrisa en los otros. Incluso, esto se da en las batallas internas que cada uno tiene en su día a día. De igual forma, se rescata la verosimilitud con el que se muestra los momentos de flaqueza y desesperanza de los personajes y lo que, creo yo, se va olvidando conforme pasan los años: la magia propia y de los otros.

Laydy Chung
Estudiante de Economía en la Universidad del Pacífico. Curiosa de nacimiento, con especial interés en la investigación, políticas públicas y humanidades.
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    Febrero 20, 2019 at 10:20 am

    Like!! Great article post.Really thank you! Really Cool.

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