CULTURA

“Queer”, del insulto al orgullo

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Cada vez son más las siglas que agrupan a las consideradas minorías sexuales en tanto a orientación e identidad sexual y diversidad corporal. Entre ellas, hay una letra que ha ido apareciendo cada vez con más frecuencia, pero aún muchos no conocen a qué se refiere. Hay quienes dicen que la “q” de LGTBIQ se introduce a partir del término queer, que en español significa ‘raro’ o ‘extraño’; aunque otros indican que puede usarse por questioning, para quien no desea precisar una orientación o identidad sexual en la que se defina.

El uso de la palabra queer puede resultar contradictorio para algunos debido a que su sentido original era peyorativo. La feminista italiana Teresa de Lauretis comenta en la conferencia “Género y teoría queer” (2014, Argentina) que en las novelas de Charles Dickens se menciona la Calle Queer como una parte de Londres donde vivía la gente pobre, enferma y endeudada. También cuenta que, posterior al encarcelamiento del escritor inglés Oscar Wilde, el término se asoció con la homosexualidad como estigma.

Sin embargo, este sentido negativo ha ido cambiando y, en la actualidad, incluso muchos se describen con esta palabra. En Instagram, más de cuatro millones de publicaciones tienen el hashtag #queer, muchas de ellas de usuarios que lo utilizan para autodenominarse así. Así lo hacen Jaimie Wilson, un hombre transgénero que se hizo conocido en las redes sociales al publicar el proceso de su cambio de sexo. También el actor estadounidense Kit Williamson de la serie EastSiders.

La serie televisiva británica Queer as folk (1999-2000), cuya traducción al español se entiende como “raro o extraño como la gente”, ha popularizado aún más el término. En este caso, se entiende que se populariza dentro del público LGTB, especialmente el gay. Esta serie cuenta la vida de tres homosexuales en Mánchester, dos adultos y un adolescente.

Jorge Chávez, exlíder del Movimiento Homosexual de Lima (MOHL) y director del Diario de Lima Gay, explica que queer es un término controvertido usado como una palabra globalizadora que abarca aquellas identidades no-queer, es decir no “desviadas”, “rectas” (straight) o “normales”. “Hay quienes defienden la necesidad de nombrar todas y cada una de las diversas identidades sexo-genéricas y presionan para que la sigla crezca cada día más y más”, agrega.

El filósofo y activista queer Beatriz Preciado, en su artículo “Queer”: historia de una palabra, explica que el movimiento queer no es de homosexuales ni de gays, sino de disidentes de género y sexuales que se resisten a las normas que impone la sociedad heterosexual “dominante” y que está atento también a los procesos de normalización y de exclusión que se dan dentro de la cultura gay, como la marginalización de los cuerpos transexuales y transgénero, de los inmigrantes, de los trabajadores y trabajadoras sexuales.

Aunque no hay del todo un consenso sobre este término, es claro que su significado ha ido evolucionando y ha pasado de utilizarse como un insulto a ser una “bandera” de lucha política y social. Y para algunos, quizás, hasta ha pasado a ser una cuestión de moda y “pose” en las redes sociales.

Diego Ato
Comunicador por la Universidad de Piura. Especialista en gestión de proyectos de formación política. Interesado en temas de género y en sociedades cerradas latinoamericanas. Escribe cuentos de terror e infantiles.
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