CULTURA

Opinión: El Plebeyo (o lo criollo reloaded)

Admito que al saber de la obra teatral El Plebeyo caí en el viejo prejuicio: rechacé darle atención porque siendo “criolla” era la promesa de aburrimiento y de nula identificación con ese modo de arte. “Criollismo” implica para muchos amores agónicos, exceso de licor, olor a fonda, pero eso -como todo cliché- es reduccionista e injusto.

Hay un criollismo menos atormentado y caricaturizado, uno real, peruanísimo, que se nutre de los afectos y situaciones universales y que hoy asume estilos y modos adaptados a los tiempos. De ese tipo de criollismo aggiornado nace El Plebeyo, montaje costumbrista-musical que estuvo en escena hasta hace pocas semanas. La historia cuenta el amor de Felipe Pinglo Alva (1899-1936), nuestro más legendario compositor criollo, por la joven Giannina (“De noble cuna”), relación juvenil que tiene en contra la separación de clases sociales (Pinglo como “Humilde plebeyo”); esta historia es la que inspiró el famoso vals que da nombre a la obra (¡y que todos hemos cantado alguna vez!).        La autora, la actriz Atilia Boschetti, enmarca este romance en situaciones sociales propias de la primera mitad del siglo XX y en interacciones de camaradería y amistad. Evitando hacer spoiler, solo diré que no hay un happy end, aunque la escena final es hermosa y vibrante.

El protagónico lo lleva Emanuel Soriano, joven actor de amplia y muy solvente trayectoria en las tablas, el cine y la televisión. Soriano quizá no canta cual tenor lírico (y él lo sabe), pero se aprecia -y agradece- el esfuerzo que realiza para dar la nota, literalmente. Adriana Aguirre hace de Giannina: junto con una buena actuación nos regala interpretaciones con sabor criollo contemporáneo y un clásico que entra perfectamente en la trama (su interpretación del Ave María de Gounod).

El Plebeyo carece de pretensiones: es una puesta honesta, viva, nuestra sin chauvinismos; tiene carácter para ser vista, al menos, en octubre de cada año celebrando la música criolla. Pero voy más allá: ¿alguien se animará a desarrollar el concepto y llevarlo a la gran pantalla? El cine peruano está preparado -y necesita- bastante más que solo la comedia ligera (a veces ligerísima). El criollismo -musical, visual, costumbrista- tiene vigencia y futuro si asume ser reloaded como se logra en El Plebeyo.

Hernán Yamanaka
Lector obsesivo, conversador impenitente. Estudió educación, filosofía y teología.
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