CULTURA

Opinión: El antijudaísmo, ese parásito

El partido de ultraderecha Todos por Alemania acaba de ganar su ingreso al parlamento de ese país (Bundestag). La ahora tercera fuerza política germana es conocida por su impronta filonazi, opuesta a la inmigración, alérgica a la unidad con Europa y proclive a negar o aminorar el Holocausto. Y esto es lo preocupante: el antijudaísmo subsiste y va ocupando espacios.

¿ANTISEMITISMO O ANTIJUDAÍSMO?

Por mucho tiempo se usó la palabra antisemitismo- inventada por el alemán Wilhelm Marr, en 1879 -para definir la actitud desfavorable con los judíos, pero el término no era el adecuado: durante siglos la desconfianza-exclusión se dirigía contra los judíos y no a otros semitas (árabes). Solo después de la irrupción de extremismo islámico, puntualmente después del 11 de setiembre de 2001 (ataque a EE.UU.), empezó en Occidente la desconfianza y el progresivo rechazo a los árabes (y musulmanes en general). Solo hoy se puede hablar, ya, de un antisemitismo.

El antijudaísmo tiene vieja historia en Occidente. Ya los romanos veían a los judíos con extrañeza y desconfianza por su invencible adoración a un solo dios (“Escucha, Israel: El Señor es tu dios, El Señor es uno”), vocación de exclusividad   (“Y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios”) y sus costumbres tan minuciosas y localistas (la tierra de Canaán, el templo de Jerusalén). Europa empezó su claro antijudaísmo con la llegada de la Edad Media: exclusiones o persecuciones, a veces toleradas y otras pedidas por la Iglesia. Hay que decir, sí, que la suerte de los judíos no fue homogénea: en algunos países gozaron de plena libertad y fueron bien considerados; en otros, sobre todos los del sur de Europa, fueron intermitentemente perseguidos cuando no separados (guettos).

¿Por qué este rechazo? Desde la perspectiva cristiano-católica, motivada por una lectura errada del Nuevo Testamento, se les acusaba de “deicidas” (culpables de la muerte de Cristo); desde lo político-social, por falta de visión histórica, intereses mezquinos, manipulación política de una minoría. Pero es con el Nacionalsocialismo en Alemania (nazi) cuando aparecen un odio oficial y el afán de exterminio que se materializarán en los “Campos de la muerte” y los cerca de 6 millones de judíos europeos asesinados entre 1933 y 1945: es el Holocausto o Shoah.

¿Cómo pudieron vivir los judíos, por siglos, en un medio tan hostil? El camino fue reforzar la cultura compartida y encerrarse en ella: la “distancia judía” se explica así como un camino de supervivencia. Se puede decir lo mismo de su laboriosidad y sentido del ahorro: el bienestar económico fue mecanismo de defensa para un pueblo que desconfiaba y del que se desconfiaba. Resabio popular del antijudaísmo es el humor que pretende celebrar la supuesta tacañería judía (“chiste de judíos”).

LOS PELIGROSOS “ANTI”

Todos los “anti” de tipo racial y/o cultural son formas grotescas de ese primitivo temor-desconfianza por el que difiere del estándar. Y se vuelve más dañino cuando el grupo rechazado es convertido en sujeto de culpas colectivas, en “chivo expiatorio” de miedos y frustraciones propias que siempre es mejor empapar en otros.

El antijudaísmo no es un capítulo cerrado en el catálogo de errores de la humanidad. Subsiste, pequeño y creciente, como parásito que se alimenta de la ignorancia y los sentimientos más rudimentarios. Hay que estar siempre atentos, pues tolerarlo no es una opción en un mundo civilizado.

 

Hernán Yamanaka
Lector obsesivo, conversador impenitente. Estudió educación, filosofía y teología.
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