CULTURA

Christian Ysla:“Mucho del humor peruano es discriminación”

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Corría la década de 1970. En la ciudad de Milán se vivía una crisis económica que golpeaba con fuerza a las familias italianas. Numerosas mujeres, agobiadas por la escasez y los precios altos de los víveres, deciden rebelarse ante el dueño de un supermercado y, tras una trifulca, roban alimentos.Así empieza la comedia “¿Sueldo bajo?, ¡no hay que pagar!”, escrita por el Nobel de Literatura Darío Fo, que se presenta en el Teatro de la Universidad del Pacífico, bajo la dirección de Gilbert Rouvière y Fernando Verano.

La obra plantea un dilema ético sobre si existe justificación para robar cuando el hambre acecha. Punto y Coma conversó con el actor y comediante Christian Ysla, quien nos muestra su versatilidad encarnando a cuatro personajes: un policía fastidiado por su labor, un militar fascista, un empleado funerario y un pícaro adulto mayor.

Ysla ensaya una respuesta sobre el tema central de la obra y destaca la vigencia del montaje en nuestro tiempo.

 ¿Qué te atrae de esta historia?

Me gusta la crítica que hace la obra sobre las diferencias sociales: como muy pocos tienen mucho y cómo muchos tienen poco. Y, eso no cambia. Pareciera que esa es la base para que el mundo pueda girar. Esta gente dice: “¡Ya basta, ya no podemos más!”, y su forma de reaccionar es robando para poder comer. Esta situación se parece a Venezuela, donde la gente está en desesperación y no le queda otra que saquear, como nosotros vivimos en la época de Alan García. Vivíamos un tremendo momento de crisis, donde nuestros valores podían verse trastocados ante el hambre, la necesidad, la intolerancia e inoperancia del poder. 

¿Qué piensas sobre el dilema de los personajes de esta historia por si es ético robar para comer?

Yo pienso que lo ético es que la gente no tenga hambre, no tenga que morirse de hambre. En manos de los gobernantes y nosotros mismo está que la gente no se muera de hambre. Si desde allí venimos fallando, lo otro es una consecuencia.

¿Cuál crees que debe ser la reflexión para los gobernantes?

Todo está bien sucio, corrupto. Para mí todo es una gran mentira, la política es una gran mentira que se está desenmascarando de una manera terrible. Antes podías decir que unos grupos de poder eran los corruptos, ahora casi todos son corruptos.

¿Y cuál debe ser para ti la reflexión de nosotros como sociedad?

Yo soy un convencido de que nuestros gobernantes son el reflejo de lo que somos. La mayoría de peruanos si estuviéramos como políticos haríamos lo mismo. Hace poco hice una obra en la que preguntaba a la gente y si la respuesta era positiva debían sentarse. Les pregunté: “¿Quién compró un disco pirata?, ¿quién pago parqueo en la calle?, ¿quién no recoge residuos de su perro?, ¿quién se ha pasado la luz roja?”, que son muestras de corrupción cotidiana. Al final todo el mundo estaba sentado.

Volviendo a ti. ¿Te sientes como pez en el agua interpretando varios personajes en una obra?

Sí. Esa es la chamba del actor. Si alguien ha elegido ser actor (sabe que) la base de nuestro trabajo es la transformación.

La versatilidad…

Sí. Cuando voy a ver una obra quiero ver a una persona que se transforma, no a una persona que la veo igual en una obra, en otra igual, en otra igual; lo puedo ver muy verdadero, pero es el mismo siempre. Siento que no está haciendo bien su trabajo.

¿Haces drama también?

Poco.

¿Eliges más comedia?

En realidad, la comedia me atrapó, me eligió, nos gustamos, no la suelto. El año pasado hice un drama, “Lucha Reyes”, hice un Ferrando de ultratumba, una basura de ser humano, al final de la obra me dijeron: “¡Te he odiado!”. Me dije: “No estoy haciendo tan mal el dramita”, pero me encanta hacer sobre todo comedia por la respuesta con el público, por lo verdadera que es la comedia, por todas las cosas que puedo decir, por hacer reír, me encanta hacer reír a la gente, es como una gasolina instantánea que te pone el público.

Hacer reír es un arte…

La comedia no solo es contar chistes. Hay gente que dice: ¿No crees que te has encasillado en comedia?, yo digo: “Esta gente no sabe lo que es la comedia. La comedia es variada: clow, improvisación, stand up, bufón, es tan amplia y -lamentablemente- estamos tan poco especializados, tenemos que hacer de todo. Yo trato de especializarme en comedia, improvisación, me alimento de muchas cosas.

¿Qué piensas de los youtuber que se autodenominan comediantes?

Está bien. Que la gente haga lo que le dé la gana, mientras no mate, haga daño a los demás. Si te sientes bien creyéndote, hazlo bien. Imagino que tienen muchos seguidores. Yo no soy de los comediantes amargados que dice: “Ay, esta gente me está quitando chamba”, simplemente sé más creativo, chambea, crea, actualízate. Esta gente que está haciendo canales de YouTube ha encontrado un lenguaje nuevo, si nosotros no conocemos, hay que manejarlo. Tal vez va a hacer que lo que hacemos se renueve, se reinvente. No creo en el comediante que cuente siempre el mismo chiste. Yo creo que la comedia está pasando por un momento que debe reinventarse: antes hacíamos humor y mofa sexista, homofóbica, racista. Eso tiene que cambiar. Los comediantes tenemos que hacer autocrítica, no irnos por facilismos, porque lamentablemente mucho del humor peruano es burlarse del otro y eso es discriminar al otro.  

¿Una reinvención total?

Un cambio de mentalidad. Ya es un cambio drástico, rápido, que ahora no puedes hacer bromas sobre las mujeres, hace tres años no pasaba nada, normal. Por un lado, hay que reinventarnos. También entiendo que hay una herida abierta, no podemos echarle sal hasta que se sane esa herida, hay que ser cuidadosos. Cuando haya una verdadera igualdad podremos reírnos de todo, sin hacer daño al otro.

¿Qué se viene para ti este año?

Una producción mía, “Para papá, para mamá, para pati”. Es una obra familiar, un homenaje a mi hija. Quiero plasmar todo lo que estoy viviendo como padre.

¿Hace cuánto eres papá?

Hace un año, mi hija tiene año y tres meses. Toda esta experiencia me ha cacheteado y me sigue cacheteando. Esta obra es una forma de compartir con los padres el mundo de los niños: hablarles de comer, de hacerlos dormir, de los miedos. Es como un manual de crianza desde el punto de vista del niño. Se pondrá en escena en octubre el CCPUCP. Me acompaña mi esposa en un personaje y Franklin Chávez en el otro.

¿Qué te ha dado la paternidad a nivel personal?

Me ha dado cansancio y consciencia del tiempo. Cuando estoy con mi hija todo lo que pasa afuera, pasa rápido; con mi hija estoy en un oasis, el tiempo pasa muy lento. Con mi esposa nos estamos preocupando de estar con ella, no tenemos niñera. Puede llegar a ser estresante, te come la vida. Me dará madurez, sensibilidad. Ahorita es una experiencia intensa, en amor, frustración, cansancio, alegría. Estoy tratando de gozarlo.

¿Qué novedades con “Los Juanelos”?

Nos vamos a Brasil para la Copa América, a ver los partidos de Perú, unas tocadas en Rio. Les propuse a los chicos que nuestros personajes vayan a la Copa América. 

Información de la obra

El elenco de “¿Sueldo bajo?, ¡no hay que pagar!” está conformado por Lizet Chávez, Manuel Gold, Miguel Iza, Vanessa Saba y Christian Ysla. Se presenta en el Teatro de la Universidad del Pacífico, en Jr. Sánchez Cerro 2121, Jesús María, de viernes a lunes a las 8:30 p.m. y domingos a las 7:00 p.m. Las entradas se veden en Teleticket.

Cris Vilchez
Periodista. Interesada en temas culturales, como el teatro, la literatura, el cine, la música y el arte. Me gusta la banda La Oreja de Van Gogh.
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