CULINARIUM

Gastronautas: La comida peruana me hace feliz

No quiero caer en el dilema de que no puedo vivir sin la comida peruana. No sería la primera persona en decirlo y estoy seguro, que tampoco la última. Perdería todo tipo de originalidad al decirlo… Pero la verdad es que yo, André Gallet, no consigo la felicidad en su 100% sin la comida peruana.

Está clarísimo que las culturas son distintas, que quizás aquí el picante no sea cosa de todos los días, y que el sudor que te genera el placer de que algo te pique, aquí es más un fastidio que otra cosa. Que los insumos que consigues acá, son espectaculares, así como que comer conejo es algo tan normal, como en Perú comerse un estofado de pollo – Lo valoro, me parece increíble – Solo que simplemente, no es comida peruana.

En mi segunda semana de trabajo las cosas en mi estómago, en mi cerebro y en mi corazón, estaban empezando a confundirse un poco. Ya no sólo extrañaba a mis papás, a mi hermana linda o a mis perros, y peleaba por no sentir frustración de no tenerlos, sino que la cosa se puso seria… También extrañaba mi comida.

No soy un tonto, ni un mongo para ponerme a pensar en mi comida y no aprovechar esta oportunidad al máximo mientras le saco el jugo a todo lo que haga por acá. No sé ustedes, a mí me gusta ser feliz (por ratos por lo menos) y por todo lo que voy aprendiendo en la vida, si la felicidad se demora en llegar, pues la buscas. No pretendía seguir esperando toda la semana para comer algo a mi estilo y como el que no es conchudo, muere por C*jud*, hice una pregunta al aire, de esas que van con veneno, en un momento preciso cuando habían muchos jefes de área… ¿Y si la otra semana, me piden los insumos que necesito y cocino algo peruano para la comida de familia?

Tuve un poco de miedo y ansiedad, esperaba ese minuto de silencio, seguido automáticamente por el NO que no quería escuchar. Y así, como obra y gracia del Espíritu Santo, escuche unos cuantos gritos de emoción y un par de caras, que solo me dio gusto ser peruano. Ah sí, también uno que otro pedido en especial, como ají de gallina, papa a la huancaína y un ceviche peruano real. Yo solo era feliz.

Me tomé, entonces, un minuto de silencio para darme cuenta en que me estaba metiendo. Para entender que no estaba loco y no era un peruano obsesionado. Hice ají de gallina en Dstage, quizás no fue mi mejor ejemplar… Pero de que mis amigos y yo fuimos felices de 12:15 – 1:00pm (que es el horario de comida de personal) no cabía duda. ¿Y el gusto por hacerlo? ¿El gusto de escuchar ¡bien André!?¿El gusto de escuchar ¡bien peruano!? Soy el único peruano trabajando aquí, saquen su cuenta del gusto… Los reto.


Fuente de imágen:

André Gallet
Egresado de la carrera de Gastronomía y Arte culinario de la universidad Le Cordon Bleu, empedernido cocinero que sigue persiguiendo sus sueños y espera nunca dejar de aprender.
Click to comment

Deja tu comentario

Loading Facebook Comments ...
To Top