CULINARIUM

Crónica: ¿Odio al arroz? Ja

No supe qué responder, en efecto creo que me quede congelado ante tan vil declaración la cual me perforaba los oídos y me dejaba sin palabras, nose si por indignación o porque tenía que ponerme a pensar en una respuesta coherente y por eso aún no tenía una, pero que el tío uruguayo de un amigo me diga que la comida peruana era monótona y aburrida era algo que aún así lo evalúe, lo piense mil veces, me ponga de buena vibra y buen karma para entender, respete al familiar de mi amigo, etc, etc, era algo que no me iba a dejar con la cabeza tranquila.

Su declaración se basaba en que todo llevaba arroz. Esto con arroz, lo otro con arroz, arroz por aqui, arroz por allá. Y mientras yo lo escuchaba en silencio, pensando en una respuesta de contraataque, me di cuenta que en todas las casas siempre comemos arroz, por lo menos en las conservadores, menos innovadoras y modernas. El tío de mi amigo, cuando vivía en Perú, pertenecía a una de estas, es por eso que creo puede haber sentido que todo era monótono.

Mientras él hablaba del tema yo no podía entender cómo alguien podía decirle a la comida de Perú monótona y aburrida por el simple hecho de llevar arroz. ¿Acaso lo que va junto al arroz no le hace justicia al plato cómo mismo? El arroz está ahí, no importa que venga, siempre está ahí y no creo que sea razón suficiente para desmerecer mi comida por eso, cuando es tan rico mezclar lo que chucha sea con ese arroz… Perdón, intento no perder el control pero es difícil, sobretodo cuando tiene mucho ajo.

Estaba un poco confundido, me fui a dormir sin haber dado una respuesta que me llene el corazón y sin poder dormir tranquilo. Yo quiero al arroz, de verdad lo respeto, extraño su presencia cuando no está ¿y en España? Vivía esperando que hagan arroz en la comida de personal, cosa que no pasaba con mucha naturalidad, cosa que me volvía un poco más loco de lo que ya estoy.

Nunca entendí a que quiso llegar con ese odio al arroz, pensé y pensé, inclusive ahora que ya estoy en Lima pero no encuentro la respuesta. He vivido en duelo conmigo mismo estos meses por no poder darle en ese momento una respuesta más creativa del porque todo lleva arroz, la de los chinos esclavos que lo trajeron a sudamérica particularmente ya me aburrió, creo que es más porque nos gusta un montón y ya.

Dí muchas vueltas, hasta que me di cuenta que había empezado a subir de peso. La hepatitis me había dejado sin panza y por obra y gracia del arroz, ella estaba volviendo. Intento bajarla, aunque me dicen que el deporte no es suficiente, que la dieta es más importante, entonces mientras decido si sigo engordando, hago dieta o me mato de risa, se me prendió el foco.

¡Eso era! Probablemente esta era la respuesta que estaba buscando mi tranquilidad, quizás el tío de mi amigo también había tenido hepatitis, su panza volvió a inflarse y él, definitivamente, no quiso hacer ni dieta ni reír. Me identifiqué con él en el acto, la dieta jamás estaría en mis planes y asumo que en los de él tampoco. Su odio había sido entendido, él no odiaba el arroz, el odiaba a su panza y ahora lo entiendo todo.

André Gallet
Egresado de la carrera de Gastronomía y Arte culinario de la universidad Le Cordon Bleu, empedernido cocinero que sigue persiguiendo sus sueños y espera nunca dejar de aprender.
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