COMA Y PUNTO

Coma y Punto: Caso 007-2017 – Panadería y pastelería Carmelitas

Las leyendas son para contarlas. Es así que llegué a la panadería y pastelería Carmelitas, un legendario local con más de treinta años al servicio de una fiel clientela.

 

Me instalé, y con mi martillo dispusimos juzgar un recinto con sabor a Perú. Aquí mi veredicto.

 

Para el primer medio probatorio, dos tiras de los famosos triples de Carmelitas: el primero, una clásica combinación de palta, tomate y huevo, fresco en los ingredientes, generoso en el relleno y en pan muy esponjoso. El segundo, de asado y cebolla blanca, en pan similar al primero. Carne cocinada con pericia que se deshizo en la boca, sazón adecuada y sin abusos de la salsa, la cebolla blanca, ligeramente agridulce, siempre es un acierto. Brillante.

A continuación, la audiencia prosiguió con la segunda prueba: una tasa de chocolate del Cusco. Aroma a frutos secos y toques indiscutibles de canela y clavo de olor en boca que brindaron sensaciones distintas pero que no quitan protagonismo al chocolate peruano. A trámite.

El chicharrón es una institución del desayuno criollo y para el tercer medio probatorio se exhibieron como elementos de juicio generosas piezas de cerdo cocinadas con sal y agua acompañadas de pan francés caliente. Bordes crujientes, carne suave y poca grasa en el relleno son sinónimos de la calidad de este sándwich. Se acompañó como manda la tradición con láminas de camote frito y salsa criolla (también denominada sarsa, zarza o sarza criolla según peruanismos registrados). Con toda autoridad, uno de los mejores chicharrones de toda la ciudad.

En la misma línea que la tercera prueba, la cuarta corresponde a un clásico criollo. Al frente se plantó un sándwich de jamón del país, constituido por un pernil de cerdo muy bien logrado y aderezado con distintas hierbas para lograr un sabor artesanal único, pan francés crocante y de miga balanceada y una adecuada salsa criolla de cajón. Absolutamente recomendable.

Finalmente cerré el caso con un tradicional alfajor, un clásico de Carmelitas que se mostró consistente y ligeramente crocante. Como todo aquí, la abundancia es ley, y así quedó demostrado en el desbordante relleno de manjar blanco amparado en el interior de este dulce. Cabe mencionar que, al no ser un alfajor de maicena —por su propia preparación—, la masa puede resultar para algunos ligeramente seca. Sin embargo, lo recomiendo si se anda en busca de un sabor clásico.

Sentencia:

Panadería y pastelería Carmelitas es un constante homenaje al desayuno y el lonche nacional, en un rincón en de Miraflores que siempre invita a regresar. No obstante, debo ser enfático en sugerir mejoras sobre el control de la demanda y las facilidades de pago a disposición del cliente. El local no se da abasto, sobre todo para el desayuno dominical y no disponen de terminales de puntos de venta (P.O.S.), que permitan diversificar los mecanismos de pago. Los nuevos tiempos exigen avances e implementaciones en la mejora del servicio. Dicho esto, se dictaminan 4 martillos sobre 5.

Giorgio Schiappa-Pietra Fuentes
Abogado corporativo y redactor gastronómico en Derecho a Comer. Hablo como escribo y escribo como hablo.
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