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Vida y Punto: Salt and Sanctuary; más que sólo un Dark Souls en 2D

Existen juegos que pueden llegar a romper esquemas, volverse paradigmas por sus aspectos técnicos, por su originalidad, popularidad, o por otros varios factores. Tal es el caso de toda la saga de Dark Souls, una serie de juegos que hoy prácticamente representan un género nuevo y que han sido inspiración para muchos otros videojuegos que han ido saliendo con los años, pero que nunca pudieron alcanzar el éxito de su predecesor. Sin embargo, hay uno en particular que captura la esencia de Dark Souls y apela a los fanáticos del género, pero mantiene suficientes diferencias como para sentirse fresco y único.

Salt and Sanctuary, lanzado en mayo de 2016 por Ska Studios, es un RPG de acción en 2D, del conocido subgénero “metroidvania”, que llama la atención de inmediato por su enorme parecido con la serie de juegos Souls. La sensación de combate, ciertos enemigos, el escalamiento de nivel, los atributos, pactos, narrativa y otras características secundarias son irreverentemente parecidos, pero las similitudes acaban ahí. Lo que hace resaltar a este juego por encima de los demás es la mecánica de combate, la compra de habilidades, la personalización de santuarios y los beneficios de elegir uno u otro pacto.

Con relación al combate, dado que se trata de una vista 2D, el estilo cambia muchísimo. Los personajes son bastante rápidos, son más fáciles de manejar y responden de forma más eficaz en lo que respecta al uso de controles. La lista de movimientos es muy amplia e incluye diferentes combinaciones de ataques que varían dependiendo del tipo de arma que se utiliza. Además, es posible realizar “combos” aéreos e incluso mantener suspendidos a los enemigos en el aire tras golpearlos repetidas veces.

En Salt and Sanctuary, la Sal es el recurso necesario para la mejora de habilidades. Al conseguir cierta cantidad, se podrá acceder a un gigantesco árbol de habilidades donde el jugador podrá comprar las que mejor se ajusten a su estilo de juego. Con esto dicho, las opciones no son ilimitadas, pero se requieren muchas partidas adicionales para probar cada uno de los estilos. Los santuarios, lugares de curación y reposo, pueden personalizarse de acuerdo a las estatuillas que van consiguiéndose durante la exploración de niveles, pudiendo elegir entre diferentes mercaderes para poblarlo. Y, finalmente, de acuerdo al pacto que un jugador elija seguir, obtendrá beneficios particulares en la forma de pociones y objetos para consumir.

Este juego no consiguió la popularidad que esperaba dada su poca originalidad y una calidad artística baja, pero se distingue por sus aspectos técnicos, los cuales no solo son buenos, sino que tienen el potencial de servir como inspiración para otros futuros títulos. Podría decirse que es una de esas joyas ocultas que por una serie de factores ajenos al juego en sí mismo, no obtuvo el reconocimiento que probablemente merezca. Por todo ello, recomiendo Salt and Sanctuary a todo fanático de Dark Souls y a esas personas que buscan un reto menor al de aquella saga pero que no se intimidan ante un juego más difícil que el promedio. Les prometo que no se arrepentirán.

 

 

Diego Rodríguez
Psicólogo por la PUCP, ocupa el cargo de Game Designer, Level Designer y Game Writer en LEAP Game Studios, y es docente de la carrera Videojuegos y Entretenimiento Digital en el instituto TLS. Apasionado por el arte en todas sus expresiones, ciclista empedernido, futbolista frustrado y escritor desde los doce, dedica la mayor parte de su tiempo a desarrollar juegos, a hablar de ellos y a jugarlos.
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