COYUNTURA

Opinión: “Periodismo con insolación”

Exitosa

Hace algunos días, en Facebook, varios de mis contactos compartieron la noticia: “Reportera de Exitosa es agredida en playa de Barranco”. Estos amigos, iracundos, comentaban que no podía ser que, encima de ensuciar la playa, estos sujetos “asquerosos” encima osaran agredir una reportera. Como me he vuelto adicto al clickbait, entre a ver la nota.

Reportera: “Hay que ser bien cochino para sentarse a comer así”.

La cámara enfoca a familias disfrutando un día de playa, almorzando su arroz con pollo y, como todos conocemos, dejando en el piso cubiertos de plástico, bolsas, vasos y demás. Es una escena no inusual. Para observar esto, solo tienes que bajar, cualquier día de verano, por el Puente de los Suspiros o Chorrillos, cruzar la avenida, esquivando taxis y heladeros hasta llegar a las playas de Barranco o del famoso “Chorriwood”, donde alguna vez escuché al Alcalde Miyashiro proclamar feliz que la basura era buena, señal de que la gente estaba contenta y que, en cualquier caso, hasta en Miami la playa se ensuciaba.

Lo que sí me pareció inusual fue la frase que emitió la reportera. No es que piense que no es cierto lo que dice, o que no estoy de acuerdo con ella. Lo que me pareció raro era la frescura con la que la reportera se paseaba entre los veraneantes llamándolos cochinos en su cara. Y no era una cámara escondida, o un trabajo universitario. Era la reportera de un diario (más o menos) reconocido, diciéndole a la gente que le producían asco.

Señor comiendo: “Tú te crees la gran cosa porque dices ‘que asco’ pero no te das cuenta que ofendes a muchas personas. Está bien que tú tengas dinero, pero no es para que te comportes así, ponte a pensar”.

Ajá, hasta que saltó alguien. Se acerca la reportera y despliega todo su poder sobre el hombre y su familia. Le pone el micrófono y la cámara en la cara y se para encima de su hombro. “¡Baja la voz porque me estás faltando el respeto!”, le dice la Reportera con una actitud matonesca.

Nosotros somos pobres, déjenos comer tranquilos”, le responde el señor, con canchita en la boca. El uso de la condición económica que hace el señor lo interpreto como: “OK, usted tiene dinero (o poder), y soy pobre (o sin poder). Me ganaste. Ahora déjame comer tranquilo”.

En este momento, una niñita le dice al señor comiendo “Ya papá, tranquilo”, a lo que el papá le dirige una mirada poco amigable.

Señor, ¿por qué la mira así a su hija?”, increpó la reportera, horrorizada con la mirada que le dio el padre a su hija. “Señor, ¿por qué la mira así a su hija?”, repitió hasta cuatro veces la reportera. El señor, al sentirse ya desbordado por la actitud de la reportera dice basta, “No me puede grabar”, y la reportera responde “Sí puedo porque es un lugar público, lea la Constitución”.

El señor se voltea a comer y la reportera insiste “Usted me ha llamado”.

Ya señorita déjame comer tranquilo”.

La reportera se aleja, molesta, mientras le dice al señor: “Entonces escuche bien la transmisión y no seas un malcriado y un faltoso. Y respeta a su hija ya lo vi que usted es un patán total. Así de simple, es un patán total. No quiero ni imaginarme cómo tratará a su esposa en su casa. Lo que estamos pidiendo aquí, y nadie tiene el valor de desencajar a este ‘tipo’ de gente, piensan que este es su muladar. Este es un lugar para venir a recrearse. Acá no tiene nada que ver la condición social y eso quiero que me grabes”.

Me imagino qué pasará cuando el señor regresa a su barrio y le cuenta a sus vecinos lo que le pasó en la playa. Pienso que el titular podría ser “Familia de cinco es agredida por reportera de Exitosa en playa de Barranco”.

Alonso Flores
Bachiller en Sociología por la PUCP, con estudios de posgrado en la Escuela de Gobierno y Políticas Públicas de la misma universidad. Cinco años trabajando temas de desarrollo, derechos humanos, análisis político y cooperación internacional. Un optimista cauto.
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