COYUNTURA

Opinión: Este 6 de junio

El próximo lunes, cuando probablemente ya se conozca al presidente o presidenta que nos llevará al bicentenario como país, podrá ser recordado de dos formas muy distintas.

Una posibilidad es que, por primera vez en casi cien años, el Perú inicie su cuarta transición de un gobierno democrático a otro, en el marco de un país que, con sus increíbles injusticias y desencuentros, es no obstante infinitamente más inclusive que aquel de inicios del siglo XX, la llamada “república aristocrática”. El 6 de junio será recordado por la historia como un paso más en la consolidación de un país más próspero, que significa no solo ser rico en lo económico (algo que al parecer concentra a veces más atención de nuestros candidatos y prensa de lo debido, en desmedro de otros temas de igual importancia).  No será, sin embargo y como parecen creer varios PPKausas, el inicio del mejor gobierno del Perú. El Perú seguirá siendo una democracia en proceso de consolidación, incluso si muchos de los votantes que habrán llevado a PPK al poder hayan votado por él deseando tácitamente una “tecnocracia” en su lugar.

La otra alternativa es que el 6 de junio marque para los historiadores el fin de la transición democrática en el Perú, aquella que se inició con Valentín Paniagua casi 16 años atrás. Y no porque Keiko, quien alcanzaría la presidencia en este escenario, vaya a enquistarse en el poder: ni parece estar interesada ni, francamente, sería capaz. Pero el retorno del fujimorismo habrá demostrado que en 16 años los partidos y movimientos políticos tanto de derecha como de izquierda, aquellos que participaron en la Marcha de los Cuatro Suyos y los que surgieron después, fracasaron como clase dirigente. Porque el surgimiento del fujimorismo, algo reformado, sí, pero todavía plagado de sombras, demuestra que el sistema político no ofrece respuestas para los problemas del país.

En 1992, los peruanos optamos de manera masiva por un retorno al militarismo y aplaudimos que los tanques tomaran las calles nuevamente desde el fin del régimen de Morales Bermúdez. Lo hicimos porque la democracia en ese momento, bajo Belaúnde y García, había decepcionado profundamente al país y fallado en la solución de sus principales problemas. Este domingo es un plebiscito para determinar si es que los últimos 16 años fueron como los 12 que transcurrieron entre 1980 y 1992.

El domingo es una cita con la historia, y los peruanos darán su veredicto, para bien o para mal y con todo el derecho que les corresponde. Porque el fracaso si regresa el fujimorismo no será del pueblo peruano, sino de sus líderes políticos. Y ellos deberán rendir cuentas.


Foto: Runrun.es

Alfonso de la Torre
Economista por la St. Mary´s University en Texas y estudiante en la Maestría de Políticas Públicas de la Universidad de Harvard. Desde chico tiene problemas para diferenciar la derecha de la izquierda.
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