NACIONAL

Opinión: La ruta de la indiferencia hacia los venezolanos

Foto: Peru 21

Hace unos días se difundió una grabación en el que se muestra a una ciudadana venezolana insultando a los peruanos. Esto a causa de otro video en el que se muestra un asedio xenófobo que sufrieron dos de sus compatriotas mientras intentaban comerciar sus productos en un autobús.

Ante todo, es fundamental aclarar que las dos figuras que se muestran en las filmaciones transgrediendo a los otros no son personajes que representen la posición de todo el país. Por ello, la mujer que se manifestó agrediendo verbalmente a los peruanos no refleja la forma de pensar de todos los venezolanos. Así como el hombre que empezó a hostigar a los vendedores en el micro no personifica la opinión de todos los peruanos acerca de los venezolanos.

Quienes probablemente sí encarnan a un grupo son los dos jóvenes venezolanos. En el primer video, ellos intentaban vender apaciblemente sus productos con el fin de ganar algo de dinero para salir adelante frente a la crisis en su país.

Pues lo cierto es que día a día nos topamos con uno, o varios inmigrantes de Venezuela trabajando por salir adelante, ya sea vendiendo arepas, lavando carros, o lo que hayan conseguido. Inmigrantes que tuvieron que abandonar, en muchos casos, a sus familias, sus profesiones, y a su país por la crisis. Muchos de ellos son jóvenes que concluyeron sus carreras para no poder ejercerlas por la desafortunada simultaneidad entre el término de sus estudios con el surgimiento de la crisis. Muchos doctores, abogados, ingenieros que migraron a nuestro país por la necesidad de encontrar un oficio, sin importar lo humilde que pueda ser y que probablemente sí se encuentran agradecidos por la ayuda que el Perú les esta ofreciendo.

Frente a esto, lo más adecuado sería apoyar a nuestros vecinos, no solo como un acto de fraternidad, sino también en señal de correspondencia. Recordemos que Venezuela nos respaldó en la época del 80, cuando más de 150,000 peruanos ingresaron a su país huyendo del terrorismo, de la crisis económica y de la inflación.

Apoyarlos no significa necesariamente brindar una remuneración económica. Basta con ser amables con los migrantes venezolanos. Lo cual también implica detener todo acoso xenófobo contra ellos, acción que no se ejecutó en el video y demuestra desinterés por parte de los “espectadores” peruanos que se encontraban presentes. Asimismo, se ha criticado en Facebook la actitud agresiva que tomó el extranjero después de ser hostigado, así como se ha repudiado la crítica de la venezolana que grabó el video.

Estos dos hechos se podrían haber evitado si alguien hubiera dejado de lado su indiferencia atreviéndose a enfrentarse al acosador del micro que injustamente empezó a comparar a los venezolanos con ratas. Eso es lo que nos debería indignar a todos, la indiferencia de quienes no defendieron al extranjero en un inicio. Sin embargo, como sabemos la historia es otra y la consecuencia de la insensibilidad de los espectadores se ve reflejada en la tensión causada por este incidente.

Peruanos, ¿hasta cuándo dejaremos que nuestra indiferencia siga siendo el apoyo silencioso a favor de la violencia, la injusticia y la exclusión?

Alexandra Díaz Palomo
Estudiante de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Lima. Futura periodista. Amante de los viajes, de “El Rey León” y del olor a lluvia en la mañana.
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