COYUNTURA

Opinión: ¿El origen de todos los males?

Perú 21

Hace algunos años, en Perú no había delincuencia, pobreza ni corrupción. Los peruanos eran buenos en todo, incluso en el fútbol. Las personas podían salir a la calle y saber que regresarían bien a casa. Los servicios públicos de salud, educación y la seguridad cubrían las necesidades del pueblo. Todos confiaban en las instituciones y en los políticos que los representaban en los distintos niveles de gobierno. Sin embargo, todo eso acabó y países como Japón, Alemania, Suiza, que envidiaban la disciplina, economía y cultura peruana, dejaron de hacerlo. Ahora solo admiran la comida. Los culpables son, por supuesto, los migrantes.

Es increíble cómo todo se ha visto afectado. Antes los esposos eran fieles. Nadie ofendía, violaba ni mataba a las mujeres porque los hombres peruanos las respetaban y las querían como a sus madres. La palabra ‘machismo’ no se conocía.

Los peruanos eran todos hermosos hace algunos años, pero, desde que llegaron los migrantes, se volvieron feos. Debió ser brujería, pues incluso estos migrantes han hipnotizado a los empresarios para que los contraten solo por su imagen, cuando antes en el país todo se conseguía por mérito y esfuerzo. Pero los más afectados son los hombres, pues terminan siendo víctimas de la belleza de las migrantes y no tienen más opción que acosarlas. Y si no tienen suerte con esta nueva forma de “galanteo”, intentan ofrecer dinero a cambio de sexo. Ya no hay moral.

Las calles estaban limpias y despejadas. No había comerciantes ambulantes ofreciendo dulces o comida en cada esquina y subiendo a los ómnibus; tampoco, personas dedicadas a la mendicidad.

El respeto por la propiedad privada se inculcaba desde la niñez. No existían los ladrones ni las personas que hicieran actos vandálicos, como pintar con ofensas las paredes. Se vivía de manera tranquila.

Los ciudadanos eran felices con los políticos que elegían responsablemente por medio del voto. Los partidos políticos tenían años proponiendo en sus listas a candidatos preparados en gestión pública, todos respetuosos del Estado de derecho, los derechos humanos, la democracia y las minorías. El parlamento legislaba siempre con la razón y nunca leyendo un libro sagrado. El ejecutivo no se dejaba llevar por el populismo, sino que gobernaba con acciones que incluso podían ser cuestionadas. Y los jueces, realmente, eran honorables.

La salud estaba asegurada para todos. Nunca sucedía que los trabajadores de los hospitales robaran los medicamentos para venderlos u operaran a alguien del corazón cuando debían tratar el estómago. Ahora, los migrantes han venido a quitarle a los peruanos las camillas y la medicina. Con la gran educación pública pasó lo mismo, ningún niño se quedaba sin estudiar. Ahora, los hijos de los extranjeros les quitan las plazas y hasta intentan ser  mejores alumnos que ellos.

Y, por favor, que no se vaya a decir que los peruanos son xenófobos. Pero, primero, son los peruanos. El mundo sabe que ellos nunca han migrado al exterior para quitarle el trabajo a otros y menos a robar.

(Que se comprenda la ironía).

 

Diego Ato
Comunicador por la Universidad de Piura. Coordina proyectos de formación democrática y derechos humanos. Le interesan los temas de género, sociedades cerradas latinoamericanas y corrección de estilo. Escribe y dibuja en su blog ‘Fante con lentes’.
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