COYUNTURA

Análisis: La impunidad del Sodalicio. Víctimas sin justicia

Perú 21

La influencia de la Iglesia genera impunidad en los sacerdotes que cometen delitos y los procesos son dilatados. En el Artículo I del Concordato entre el Vaticano y el Perú, se estipula la independencia y autonomía de la Iglesia en el país y el compromiso del Estado a colaborar con la misma. De ahí que muchas de las denuncias hechas a la Iglesia queden impunes.

Pedro Salinas y Paola Ugaz, con el libro Mitad monjes, mitad soldados, ponen en evidencia los delitos del caso Sodalicio, cuyos principales implicados son Luis Fernando Figari y otros jerarcas sodálites. La publicación, que revela los testimonios de treinta víctimas, tuvo una fuerte repercusión en los medios y en la misma población. Incluso, llegó al máximo representante de la Iglesia Católica en el mundo, el Papa Francisco, quien tuvo que pronunciarse sobre el tema.

El mismo Sodalicio, a través de un informe entregado a los medios, reconoció los abusos físicos, psicológicos y sexuales que se cometieron dentro de la organización. En la página 9 del informe Sodalicio de Vida Cristiana. Informes sobre abusos y respuesta en el Sodalicio de Vida Cristiana, publicado el 10 de febrero de este año, se indica lo siguiente:

“Un hombre reportó que, siendo menor de edad, Figari abusó sexualmente de él varias veces. Seis hombres reportaron que fueron abusados sexualmente por Figari cuando eran adultos jóvenes (…), otros siete hombres reportaron que Figari los manipuló sexualmente cuando eran jóvenes (…)”.

El artículo 170 del Código Penal peruano indica que la violación sexual, con el agravante de tener una posición superior a la víctima, tiene una pena entre 12 y 18 años; y el artículo 175, que tipifica el delito de Seducción, le daría también una pena no menor de 2 años. Pero Figari continúa libre.

Martín Scheuch fue otra de las víctimas, abusado sexualmente por Jaime Baertl, el primer sacerdote ordenado por el SCV. Scheuch aseveró en una entrevista acerca del fundador del SCV: “No creo que nunca veamos a Figari tras las rejas (…). La Santa Sede lo ha blindado de por vida”.

Figari huyó a Roma y se encuentra confinado en una casa de lujo; ha dejado atrás a las víctimas que buscaban justicia. ¿Por qué sigue libre? Pedro Salinas, quien también fue víctima del SCV, tiene la hipótesis de que el problema es el trauma que queda en los abusados y que, cuando quieren exteriorizar lo que les sucedió, se dan cuenta de que los crímenes han prescrito.

Sin embargo, la dilatación del proceso se debe no solo a la demora de las víctimas en exponer sus casos, sino por la ineficacia de los tribunales eclesiales. En el caso concreto del Sodalicio, entre los años 2011 y 2015, el Tribunal Eclesiástico peruano, que ya tenía conocimiento de las víctimas, no informó a las autoridades civiles para su intervención, aun cuando se trataba de delitos sexuales.

Scheuch lo dice así: “Solo han sido efectivos cuando se trata de censurar a teólogos disidentes o de suspender a clérigos díscolos (…). Pero en lo que se refiere a delitos graves, lo más normal es que los jueces se tomen todo el tiempo del mundo, se concluya que no hay pruebas tras una investigación que consiste básicamente en no hacer nada, o los delitos prescriban.”

En una encuesta realizada exclusivamente para esta investigación, un 68.1% de los encuestados indicó que no cree que se hará justicia con las víctimas de pederastia.

Luis Enrique Baca
Estudiante de Derecho en la Universidad de Lima. Apasionado por la política y el cambio. Amante del Perú.
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