COYUNTURA

[Opinión] El derecho de no “cumplir” con el cónyuge

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Esta semana ha circulado una noticia sobre un hecho ocurrido en Reino Unido. Una mujer descubrió en el celular de su esposo unos videos en los que aparecía ella misma siendo abusada mientras dormía. Esto generó en nuestro país comentarios de diversos tipos. En el portal web, así como en el fan page del diario que compartió la noticia, podían leerse sobre todo aquellos que sostenían que no podría hablarse de un abuso como tal, pues eran esposos y era obligación de la mujer “cumplir” con el hombre con el que estaba casada.

No hace falta ser abogado para saber que en la situación expuesta se está frente a un acto de relación sexual no consentida, cuyo autor amerita una pena. No hace falta tampoco identificarse como feminista, para saber que en ese caso, la mujer fue degradada de su condición de persona, para ser tomada como objeto a través del cual su esposo logró una satisfacción personal, y que por supuesto, se trata de un acto condenable desde todo punto de vista.

Ahora bien, para quienes sostienen que en el matrimonio existe el débito conyugal como justificación para la situación ocurrida, hay que señalar que, efectivamente, en nuestro país, el Código Civil recoge el deber de ambos cónyuges de hacer vida común en el domicilio conyugal. Sin embargo, dicha obligación no comprende forzar al cónyuge para actos de ningún tipo, y sobre todo, sexuales. Además, en el cuerpo normativo anteriormente referido, está expresamente establecido el deber recíproco de fidelidad y asistencia, que por supuesto está lejos de manifestarse en actos como este.

Diariamente, el país es testigo de los intentos por disminuir cualquier manifestación de abuso y violencia contra la mujer, o al menos, intentar ayudar a quien ya fue víctima de ello. Hace poco un canal de televisión en señal abierta decía que “se hacía cargo”. Hace un tiempo también, se potenciaban las Comisarías de mujeres, formadas por personal especializado de la Policía Nacional del Perú, en donde se pueden dar a conocer hechos de violencia a la mujer o de violencia familiar en general. Asimismo, se encuentran los Centros de Emergencia Mujer, que son servicios públicos especializados y gratuitos, de atención integral y multidisciplinaria, para víctimas de violencia familiar y sexual, en los cuales se brinda orientación legal, defensa judicial y consejería psicológica, para procurar la recuperación del daño sufrido y prestar asistencia social.

Sin embargo, mientras siga tomándose como natural el hecho de que una mujer sea vista como un medio y no como un fin, como en este caso lo fue, buscar una satisfacción personal, de poco servirán los esfuerzos que se hagan con iniciativas tanto públicas como privadas. Mientras siga pensándose que cuando una mujer sufre un abuso es porque ella “se lo busca”, hechos como el que origina esta nota seguirán sucediendo. Queda, entonces, interiorizar el respeto por cualquier persona, independientemente de su género, y no minimizar ni los ataques que muchas veces se presencian. Sentir empatía no es cuestión de un determinado grupo social, es propio de la naturaleza humana.

Claudia Sandoval
Abogada por la Universidad de Piura. Amante de la lectura, el cine y el café.
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