CONVERSA Y PUNTO

Entrevista – Eduardo Herrera: “Las penas no sirven sin una justicia que las aplique”

Master C

Eduardo Herrera es investigador y consultor en compliance penal, análisis de riesgos penales y estrategias contra la corrupción. Es Magíster en Derecho Penal y consultor asociado de Linares Abogados. Fue Director de Escudo Azul S.A., primera consultora de compliance y prevención penal en el país, y también consultor en Perú para LRN, empresa líder a nivel mundial en ética y compliance. Ha sido abogado litigante de Derecho Penal y Derecho Procesal Penal, Secretario Técnico del Consejo Privado Anticorrupción y, además, miembro de la Comisión Revisora del Código Penal. En esta entrevista, Eduardo habla sobre los retos que implica ser un defensor de la lucha contra la corrupción en estos tiempos, a propósito de la conferencia Integridad aplicada como factor de transformación que dictará estos días.

Cuéntanos, ¿Quién es Eduardo Herrera? ¿Cómo ha sido tu carrera desde que egresaste de la universidad?

Eduardo Herrera es un ciudadano interesado en la lucha contra la corrupción. Mi carrera implicó precisamente la experiencia que me llevó a interesarme más en el asunto. Desde el inicio, desde la universidad, muchos chicos tienen confusiones y dilemas éticos que es necesario ayudar a solucionar. Ya en la fase profesional, el reto es no sucumbir.

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

Actualmente me dedico a la consultoría en prevención de corrupción. Lo que más me gusta es que, además de ser una forma de vida y ganar dinero, implica una colaboración a una causa que considero buena.

Para ti, ¿qué es corrupción?

Corrupción no es solamente soborno, también es comprar DVDs piratas, pasarte la luz roja, chatear mientras manejas. En general, la corrupción es ponerse por encima de una norma para obtener un beneficio egoísta. Una visión diferente sería si pensamos en contaminar menos, disminuyendo los actos de corrupción y aumentando la huella de integridad.

¿Cómo te llegó a apasionar tanto la lucha contra la corrupción? ¿Vocación o experiencia propia?

Bueno, aparte de ser abogado, he tenido experiencia como vida en el tema de la corrupción. ¡Qué más enfrentamiento puede tener una persona que un abogado con el tema de la corrupción! Cuando piensas en corrupción, piensas en un político, un abogado y un policía. Ese es el escenario que ves. Yo soy uno de los tres. Entonces, he vivido el sistema. Por eso, te puedo decir que las penas no sirven de absolutamente nada si no tienes un sistema de administración de justicia que aplique las penas. Por lo tanto, si tienes un sistema de justicia ineficiente, corrupto, nadie se va haber disuadido a cometer el delito. La disuasión es un fenómeno psicológico, incluso económico, porque habla de incentivos respecto a la conducta humana. Mi aporte es decir eso, las leyes no sirven de absolutamente nada si no están acompañadas de una visión periférica.

Generalmente, el fenómeno de la corrupción se contextualiza con un fenómeno legal. Al escuchar “corrupción”, la solución inmediata que se te ocurre es poner más penas, y ese tipo de reacción es lo que hace el estado en todos los fenómenos delictivos. Si hay violaciones subimos las penas, si hay inseguridad, subimos las penas, pero ese mecanismo no está teniendo éxito. Es como las drogas, van a seguir existiendo porque hay algo mucho más detrás de eso. Por lo tanto,la corrupción como un fenómeno integral no tiene fines solamente legales, sino económicos, sociológicos, psicológicos, de todo tipo. La integridad es el antónimo de la corrupción.

¿Hay propuestas de solución para este problema?

Yo vinculo mucho el tema de la corrupción con el cambio climático. Es muy similar la lucha contra la corrupción y la lucha contra la contaminación. Ambos tienen un ecosistema que se deben cuidar. Para el caso de la corrupción, tienes un ecosistema compuesto por una norma, un sistema que cumple, una autoridad que dé el ejemplo y que cumpla. Entonces, todo esto forma parte de un ecosistema que debe estar equilibrado. No basta con que solo uno funcione bien. Lo segundo que propongo, así como hay una huella ecológica también debe existir una huella de integridad.

Pero, ¿qué pasa con las personas que no ven reflejado los cambios, a pesar que cumplen las normas? Por ejemplo, aquellos que pagan impuestos; personas con mayores ingresos económicos se quejan porque deben pagar una mayor recaudación fiscal.

Ahí viene un manejo populista del gobierno, al no meterse con los informales porque le voltean la popularidad. Dicen prefiero meterme con los formales porque sé que me pueden dar plata. Es un manejo totalmente inequitativo. El empresario le saca la vuelta a la norma y evade impuestos. Eso es una práctica corrupta motivada por una ineficiencia del gobierno. A lo que voy: el impuesto conceptualmente es una imposición del estado, a mí me parece contextualmente mal, debería financiarse de otra forma. El empresario tiene que tratar de buscar mecanismos, para que, no existan estos cuellos de botella que te lleven a corromper. Por ejemplo, cuando tienes un expediente judicial y no se tramita fácilmente, lo “aceitas” para que el secretario le dé tramite; lo mismo pasa con los impuestos, al tener muchos le das por la tangente. Esos cuellos de botella tienen que ser eliminados.

En provincia, la población no es escuchada. ¿qué reformas deberían darse para que el gobierno tenga llegada?

Muchos de los gobernadores regionales están presos por corrupción. Entonces, el intento de descentralizar ha sido malísimo, y lo malogras más eligiendo mal a los candidatos. Primero, se debe hacer una descentralización correcta, por ejemplo, con menos regiones y que la gente sepa a quién va a elegir; no se puede poner 24 caciques con función. Segundo,  si un candidato invierte y lanza una campaña es para recuperar, salvo algunas excepciones, y ahí viene otro punto de corrupción: compras los votos. Ahí es donde la gente cae.

¿Cree que las medidas deberían ser más cortas o largas para que puedan ser respetadas y cumplidas?

El tema de la pena es bastante relativo. Para que tú tengas que sancionar a alguien tienes que llegar al último de los extremos. Deberían darse normas preventivas. Por ejemplo, ¿qué ha planteado la Comisión de Integridad Presidencial? Ha dicho que todos los funcionarios públicos tienen que hacer una declaración de conflictos de intereses. Es decir, si yo soy funcionario de Petroperú y tengo una empresa que vende fotocopiadoras, tengo que decirlo, pero ninguno ha cumplido con eso. ¿Qué te indica eso? Que muchos tienen su negocio aparte y eso implica que la autoridad no da el ejemplo. Aún hay mucho por hacer.

Emely Cóndor
Estudiante de Economía de la Universidad del Pacífico. Cinéfila de corazón. Investigadora inquieta. Adicta a los dulces y al café.
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