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Opinión: ¿Le salió el tiro por la culata? — Donald Trump y su relación con la prensa

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Desde que Donald Trump inició su campaña presidencial, sus relaciones con la prensa han sido, por no decir otra cosa, tirantes. Inicialmente, Trump utilizó sus conocimientos acerca del funcionamiento de la televisión y la prensa -obtenidos gracias a 19 años como conductor del programa “The Apprentice” (“El Aprendiz” en español)- para difundir sus polémicas propuestas. Así, cada vez que Trump realizaba una declaración controvertida, los medios actuaban como un amplificador masivo de su mensaje. Esto le permitió al magnate estadounidense convencer a más votantes y superar, de esta forma, a sus 16 rivales en las primarias republicanas; adjudicándose en el proceso la nominación de su partido.

Posteriormente, cuando Trump se enfrentó a la candidata demócrata Hillary Clinton, manifestó abiertamente que tanto las elecciones como la prensa “estaban manipuladas” y que solo aceptaría los resultados de estas si él era el vencedor. Así, durante todo el proceso electoral, el candidato republicano acusó a la prensa de darle una cobertura tendenciosa e injusta. Las declaraciones del candidato republicano, que eran vistas como muy preocupantes por el “establishment” de la política estadounidense, eran bien recibidas por sus potenciales votantes y contribuían a cohesionarlos. Como se puede ver en una encuesta de Politico/Morning Consult publicada en octubre de 2016 (un mes antes de las elecciones), 78% de los simpatizantes de Trump pensaban que la cobertura mediática de las elecciones se encontraba sesgada a favor de Clinton.

Pasado el proceso electoral, muchos pensaron que Trump moderaría su discurso frente a la prensa, como una forma de apelar a la unión del pueblo estadounidense y proyectar una imagen más presidencial. Sin embargo, ello no ocurrió. Por ejemplo, durante el período de transición, después de que el New York Times reportara conflictos al interior del equipo de cambio de mando, el presidente electo twittéo que este era un periódico “en caída” y que “se veían como tontos” con la cobertura que realizaban sobre él. Además, Trump atacó al programa cómico Saturday Night Life (SNL) diciendo en que era “muy mala televisión”, pues no le gusta la personificación que el actor Alec Baldwin realiza sobre él. Ya en la presidencia la situación no mejoró. Trump ha estado atacando constantemente a la prensa –especialmente a CNN, al Washington Post y al New York Times- diciendo que difunde “noticias falsas”. Recientemente, en una conferencia de prensa realizada el 16 de febrero, el ya presidente de Estados Unidos tuvo un tenso intercambio de palabras con corresponsales acreditados en la Casa Blanca de algunos de los medios más importantes del país (inclusive callando uno de ellos de manera agresiva y altanera).

¿Qué está logrando Trump con este tipo de retórica? Pues, aparentemente no mucho… La estrategia que le sirvió durante la etapa de las elecciones para ganar tanto las primarias como las generales, parece estar ahora petardeando su presidencia:

En  primer lugar, está logrando alienar a algunas de las figuras claves de un partido republicano que hasta ahora se ha mostrado escéptico con muchas de sus políticas. El influyente senador por el estado de Arizona y candidato a la presidencia en las elecciones del 2008, John McCain, dijo desde una conferencia en Múnich (Alemania) que los “dictadores empiezan por suprimir la libertad de prensa” en clara referencia a las actitudes matonescas de Trump hacia los medios. Si Trump no logra conciliar con estas figuras y reembarcarlas para que lo ayuden con su agenda legislativa, va a tener muy difícil poder implementa las reformas que desea sin la ayuda del Congreso.

En segundo lugar, la popularidad de Trump se está viendo afectada por su continua retórica incendiaria. En una última encuesta de la Universidad de Quinnipiac vemos que tan solo el 38% de los estadounidenses aprueba al actual gobierno (frente al  55% de desaprobación). La misma encuesta nos dice que aunque las personas no están satisfechas con la prensa, aún le creen más que a su presidente. El 52% de los encuestados dijeron confiar más en la prensa que en el magnate (37%). El sondeo también encontró que el 61% de los votantes registrados está en desacuerdo con el trato que Trump le ha dado a los medios, frente al 35% que lo aprueba.

En tercer y último lugar, podemos ver que algunos de los principales medios atacados por Trump se están viendo favorecidos por dicha situación. El New York Times, vapuleado constantemente por Trump, tuvo un récord de 276,000 nuevos suscriptores en el último cuatrimestre del 2016. Otro ejemplo es Vanity Fair. Después del ataque de Trump, las suscripciones a la revista crecieron 100 veces.

Mientras terminaba este artículo, CNN reportó que había sido excluida de la última rueda de prensa de la Casa Blanca junto con el New York Times, Los Angeles Times y Politico. Viendo los resultados de esta política contra los medios que hemos abordado, Trump debería entender si sigue alienando a la prensa, cada vez le será más difícil gobernar.

José Ignacio Cabrejos Portocarrero
Estudiante de Administración en la Universidad del Pacífico. Tengo un gran interés por la historia económica y la política; tanto a nivel nacional como internacional.
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