COYUNTURA

Informe: El mezquino anda dos veces en el camino

Durante el mes que pasó, Lima se vio desabastecida de agua por casi una semana a causa de los huaicos producto del Fenómeno El Niño. Según expertos, el corte de agua respondía a dificultades en la planta de La Atarjea, la cual no pudo procesar la abundante masa de lodo, barro y basura que traían consigo los ríos.

Lo que muchos desconocen es que, si las cosas se hubieran hecho de manera adecuada, tendríamos una solución alternativa para problemas de este tipo y alrededor de 2 millones de personas beneficiadas, principalmente en los distritos de Lurigancho, Chosica, San Juan de Lurigancho, Comas, Carabayllo, Los Olivos y Puente Piedra.

La Planta de Tratamiento de Agua de Huachipa fue inaugurada en el 2011 durante el gobierno de Alan García. Con un costo aproximado de 820 millones de soles, la obra considerada en su momento la más grande de Sudamérica en su tipo, pudo solucionar el problema de escasez de agua, pero hoy se encuentra inutilizada.

Para entender las razones de esto, es necesario explicar la naturaleza del megaproyecto. En primer lugar, la obra fue adjudicada por un monto de 304 600 000 dólares al consorcio formado por la brasileña Camargo Correa y la francesa OTV en el 2008. Luego, fue ejecutada y terminada en el 2011 por el consorcio Huachipa, consorcio conformado por las empresas en mención. En el 2015, por temas contractuales, pasó a ser administrada por Sedapal.

La Contraloría General de la República auditó la obra entre los años 2007 y 2015. En el documento presentado se reveló que la construcción de la Planta de Tratamiento de Agua de Huachipa habría causado un perjuicio económico al Estado peruano de 91 858 000 soles a causa de cinco irregularidades en el proyecto, y aquí te las contamos.

La primera irregularidad está vinculada a la firma del contrato, pues Sedapal lo suscribió con el Consorcio Huachipa fuera de plazo y la empresa OTV no estaba inscrita en el Registro Nacional de Proveedores. Esto conllevaba a la anulación de la adjudicación y ejecución de la garantía de la propuesta por 3 millones de dólares.

La segunda consiste en el reemplazó de la construcción de dos reservorios por uno. Aunque se dice que no existía sustento técnico ni legal que respaldara la necesidad del cambio. Esta situación generó un sobrecosto de la obra en 21 643 044 soles.

Luego, en la auditoría se detectó también que Sedapal no supervisó la ejecución de las obras de los reboses y obras complementarias indispensables para asegurar que el sistema funcione, y la puesta en marcha de las Fases II (Ramal Norte)  y III (Reservorio Túpac Amaru). Esto beneficio al contratista con el pago de 20 417 734 soles por la suspensión de las obras.

La cuarta irregularidad es que Sedapal autorizó al contratista el inicio de la etapa de operación y mantenimiento de la Fase I pese a que no estaban concluidas las obras. Esto ocasionó que no se logre producir ni entregar agua potable por 3 años aproximadamente. Sin embargo, Sedapal pagó al contratista de 49 797 552 soles.

Finalmente, se detectó que en octubre del 2011 la planta produjo agua potable sin los estándares de calidad establecidos en el contrato porque Sedapal aprobó y aceptó 18 recepciones de obras parciales sin haber verificado que éstas operaran satisfactoriamente y de acuerdo al contrato.

Los resultados de la auditoría, en el que se encuentran involucrados funcionarios y ex funcionarios del Sedapal, fueron remitidos a la Fiscalía Supraprovincial Especializada en Delitos de Corrupción de Funcionarios Primer Despacho.


Fuente de Imagen: Andina

Mariana Ferrer
Psicóloga en formación por la PUCP. Curiosa de nacimiento y amante de la literatura, las buenas conversaciones y el deporte. Interesada en la política de pura terca.
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