COYUNTURA

Editorial: ¿El retorno de la ‘guerra chicha’?

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Perú volvió a caer en la trampa. El sensacionalismo marcó la agenda nacional. Ayer parecía que el país volvía a la época noventera de los ‘diarios chicha’. Bastó una publicación difamatoria y con información falsa de un medio, cuya veracidad es cuestionable, para que la opinión pública se volcara a hablar del tema todo el día y asumiera como cierta una acusación que no lo era: el hijo de la ministra de Educación había recibido una supuesta beca del Estado.

La publicación que hizo ayer Exitosa acusaba a Gabriel Aguirre Martens, hijo de la ministra Marilú Martens, de haber recibido supuestamente el beneficio del conocido programa Beca 18 para poder realizar estudios en la Universidad de Harvard, en Estados Unidos. Esto alertó a la opinión pública y generó el rechazo de cientos de personas, quienes a través de las redes sociales expresaban su desacuerdo.

Sin embargo, tras hacer un análisis exhaustivo del caso y luego de tener la versión de la parte acusada (algo que Exitosa no hizo), se comprobó que la información difundida era falsa y difamatoria por diversas razones: el hijo de Martens postuló a la Beca Presidente de la República para estudios de posgrado, no al programa Beca 18 para estudios de pregrado, que beneficia a jóvenes en situación de pobreza y pobreza extrema; su postulación fue el 2014, cuando Marilú aún no trabajaba directamente para el Minedu, sino que era asesora del entonces ministro Jaime Saavedra; y finalmente a Gabriel Aguirre no se le concedió la beca por no demostrar carencia de recursos económicos.

La publicación tenía una carga política y de manipulación evidente. Pretendía dañar la imagen de Marilú Martens, pues la forma en que se presentan los datos, el estilo y la redacción muestran claramente la intención de los autores, quienes no firmaron la nota para eludir sus responsabilidades. Incluso, el lenguaje es condicionante para forzar al lector a pensar que el accionar de los Martens va contra la ley y los principios éticos.

El hecho fue aprovechado por muchos políticos, especialmente por congresistas fujimoristas, para exigir la renuncia de la ministra o su interpelación. Con esto empieza nuevamente la guerra sucia para atacar en política, pero esta vez vuelve con los ‘periódicos chicha’, los mismos que proliferaron durante la época de Alberto Fujimori con el fin de manipular a la población con chismes, información falsa y hechos triviales para distraerlos y distanciarlos del conocimiento de la realidad del país. Amarillismo puro.

En la política, lamentablemente, muchos emplean juegos sucios, sin importarles si dañan la imagen de una persona o, incluso, de una familia. Que las denuncias se deben hacer sí, es cierto, pero cuando hay evidencias de irregularidades, no cuando solo se pretende despotricar contra alguien en beneficio de un partido.

Si para ejercer presión los partidos usan los medios e intentan manipular a la población con contenido sensacionalista, es nuestro deber como medio que promueve la verdad y la objetividad hacer frente a estos hechos, y advertir a los lectores de la manipulación a la que muchos intentan someter.

La época de los diarios amarillistas, como el que dirige Martín Valdivia, amenaza con volver a instaurarse en el país, porque nos quieren ignorantes. Si no lo advertimos a tiempo, es probable que volvamos a los 90. Debemos estar preparados, que esta nueva ‘guerra chicha’ apenas comienza.

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