COYUNTURA

Análisis: Oxfam bajo la mira por actos irregulares

El gobierno de Haití ha condenado a la organización sin fines de lucro inglesa, Oxfam, por promover y participar en actos ilícitos dentro del país. Roland van Hauwermeiren, ha sido acusado de haberle pagado a sobrevivientes del terremoto del 2010 a cambio de sexo, lo cual no sorprende a la organización. Van Hauwemeiren ya había sido director de la oficina nacional en Chad, antes de ser trasladado a Haití, donde se habían ya presentado acusaciones en su contra sobre la contratación de prostitutas en el país. A pesar de esto, fue transferido a Haití, donde volvió a cometer el mismo acto ilegal. Sin embargo, él no es el único involucrado en estos actos, dado a que también existen denuncias contra otros empleados. Consecuentemente, se ha iniciado una investigación, ya que esto viola el código de dignidad humana. La investigación no solo abarcas las operaciones de Oxfam, sino también de otras entidades internacionales en el país.

El embajador de Haití ante el Reino Unido mencionó en una entrevista con Telegraph que escuchó a la directora de Oxfam en ese momento, Dame Barbara Stocking, decir que los crímenes no se habían reportado en el momento en el que ocurrieron, porque se creía que el país no tenía la capacidad legal para afrontarlos o tomar alguna acción (Yorke, 2018). Esto representa la falta de consideración que se le tiene a los sistemas legales de los países en los que se brinda asistencia humanitaria, y el poder que estas organizaciones creen tener para tomar las sanciones y la ley bajo su propia discreción, violando así las leyes nacionales y perjudicando al pueblo. Esto causa también un conflicto en relación con la legitimidad del país, y hasta cierto punto cuestiona la autoridad del gobierno versus la autoridad de la organización.

La reputación de la organización ha sido dañada con estas acciones, resultando en la renuncia de la directora ejecutiva Penny Lawrence por el mal manejo interno de la situación, al haber estado enterada de estas acusaciones y haber hecho caso omiso. Además, estos actos también afectaran el financiamiento a recibir, ya que la comisión europea retendrá los 29 millones de libras esterlinas que debía contribuir a la organización, hasta determinar si esta cumple con los estándares éticos que representa (The Guardian, 2018).

Asimismo, según Telegraph, 10% de los empleados en las oficinas nacionales de Oxfam han sido acosados sexualmente por colegas o han presenciado algún tipo de abuso (York, 2018). Esto cuestiona el rol e integridad de las organizaciones que proveen ayuda humanitaria, y como utilizan su posición de poder en el país para conseguir ‘privilegios’ y beneficios, evitar la ley, y cometer abusos. Añadiendo a esto, la BBC reportó en una entrevista con una empleada haitiana del área de recursos humanos en la oficina de Oxfam en Haití, la existencia de una gran inequidad entre el trato a los empleados expatriados y los locales, y los beneficios que los primeros disfrutan (Grant, 2018).

Todo esto cuestiona el rol real que tienen las organizaciones de ayuda humanitaria en los países, y llama a una restructuración del manejo de estas operaciones, para tener mayor involucramiento del personal local, logrando así que la reconstrucción de los países involucre a trabajadores nacionales a lo largo de todos los niveles de gobernanza.

 

Daniella Salazar
Estudiante de Ciencias Políticas y Derechos Humanos en Trinity College, Connecticut, con estudios de filosofía en la Universidad de Viena. Practicante para la FAO. Nómada por naturaleza y fiel creyente que todo sabe mejor con leche condensada.
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