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Análisis: El vuelo MH370: ¿buscando una aguja en un pajar?

Han pasado aproximadamente 4 años desde la desaparición del vuelo MH370 de la aerolínea “Malasyan Airlines” (desaparecido específicamente el 8 de marzo de 2014). Este vuelo internacional, operado por un Boeing 777-200, llevaba a abordo 227 pasajeros y 12 tripulantes; hasta el día de hoy se desconoce su paradero final, habiéndose generado una serie de teorías conspirativas acerca de su ubicación, en la que ha sido catalogada como la “búsqueda más difícil en la aviación moderna”. Tras una investigación millonaria, las causas del accidente permanecen aún también desconocidas; sin embargo, se sospecha que el avión cayó en el Océano índico al oeste del puerto australiano de Perth.

De tal manera, y tras años del incidente, el gobierno de la República Socialista de Vietnam recientemente ha hecho un contrato con una compañía tecnológica estadounidense (Ocean Infinity) para tratar de finalizar con la búsqueda del misterioso vuelo. El acuerdo se celebró el pasado miércoles, en una ceremonia entre el gobierno, el CEO de la empresa (Olivier Plunkett) y familiares de las personas desaparecidas, en la localidad de Kuala Lumpur. El contrato, denominado “no find-no fee”, sigue un esquema en base al desempeño, es decir, el pago se realizará a la empresa siempre y cuando se encuentren los restos de la aeronave, generándose un mayor incentivo en términos económicos para culminar con la búsqueda (delimitada en 90 días calendario).

La búsqueda cubrirá 25000 kilómetros cuadrados (desde la costa oeste de Australia hasta el noreste del área de búsqueda original). Asimismo, existen escalas de pago para Ocean Infinity; si los restos del avión en el fondo del océano, la grabadora de voz de la cabina o la grabadora de vuelo son encontradas por la compañía en los primeros 5000 kilómetros cuadrados de búsqueda, entonces se realizará un pago de 20 millones de dólares. No obstante, si alguno de estos artículos es encontrado en un área mayor a los 25000 kilómetros cuadrados estipulados, entonces se procederá a hacer un pago de aproximadamente 70 millones de dólares. Cabe resaltar que el pago se realizará con el financiamiento completo del gobierno vietnamita.

Sin embargo, ¿podrá Ocean Infinity poner fin a una búsqueda que hasta el día de hoy parece imposible?

El CEO de la empresa, Olivier Plunkett, se encuentra confiado en que la tecnología de punta con la que cuenta la empresa será clave para resolver este enigma. Es así que, Ocean Infinity utilizará una flota de ocho drones (vehículos subacuáticos autónomos) equipados con sensores, lo que hará la búsqueda más efectiva, ya que no existe la necesidad de que estos sean remolcados por buques en la superficie.

Se espera que la búsqueda sea exitosa, para que así se puedan agilizar los procesos legales que llevan los familiares de las víctimas por juicios de compensación económica (reclamos de seguros e indemnizaciones) a Malasyan Airlines. Con el hallazgo de los ítems, por fin se podrá saber si existió alguna negligencia por parte de Malasyan Airlines o por un tercero.

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