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Opinión: “Papá, quiero ser drag”

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Parece ser el nuevo sueño de niños, adolescentes y adultos, aunque quizás antes solo había mayor temor de expresar el querer ser drag porque era bastante más marginado por la sociedad, incluso por miembros de la comunidad LGTBI, y porque era, sin duda, una obra del demonio. La idea de drag era y es aún aquella que asocian los padres, incluso sin conocer el término, a sus hijos cuando estos les cuentan que son gays y se vuelve uno de sus mayores miedos. Pero el mundo está cambiando los zapatos por los tacones y el Perú no es ajeno a ello.

Para quienes aún no conocen el término, drag o drag queen es como se les conoce sobre todo a los hombres que personifican a una mujer de una manera generalmente caricaturesca, aunque también lo hacen mujeres y mujeres trans. Sus espectáculos suelen ser muy completos porque combinan el baile, la actuación, el canto, los tacos, los vestidos glamorosos y también grotescos, mucho maquillaje, la comedia, y desbordante actitud.

En el mundo, RuPaul es el ícono de las drag queens, la más conocida por su trayectoria en varios ámbitos artísticos y por llevar a la televisión un reality show de drags con un gran éxito y aceptación. Sin duda, muchos la admiran y desean imitarla porque además ha contribuido al respeto por este arte.

Este año, reconocidas discotecas y fiestas en Lima han traído a varias de las competidoras del programa RuPaul’s Drag Race, quienes han sido recibidas por sus fans con mucha emoción. Ya se han presentado Laganja Estranja, Alyssa Edwards, Kim Chi, Katya, Pearl, Gia Gunn, Miss Fame, entre otras celebridades de este ámbito. Incluso, hubo un festival Drag en Lima en el que estuvieron cuatro de las artistas de las mencionadas anteriormente. Coincidiendo con el mes del orgullo, hace algunos días se presentaron Violet Chachki, Alaska y Manila Luzon.

Es cierto que todas estas presentaciones se dan en Lima, específicamente en distritos como Miraflores y Barranco, que suelen ser ‘gay friendly’ a diferencia de muchos otros en los cuales a veces la misma seguridad municipal suele ser protagonista de la violencia contra miembros de la comunidad LGTBI. También hay fuertes grupos conservadores, con representación política en el Congreso o con poder en instituciones educativas y religiosas, que intentan frenar los avances de tolerancia, inclusión y protección hacia ella.

Aun así, no puede negarse que cada vez, con menos miedo y más orgullo, van los niños, los adolescentes y adultos aceptando que quieren tomar y ponerse los tacos, los vestidos y el maquillaje de sus madres o amigas. Es ingenuo pensar que en el Perú pronto lo común sería que un hijo tenga el valor para decirle a su padre que quiere ser drag y a este último lo conduzca un espíritu de comprensión, aceptación y celebración; pero sí se puede creer que el país cada vez hay un mayor grupo de personas abiertas a promover con mayor entusiasmo el respeto y la tolerancia por la diversidad.

Diego Ato
Comunicador por la Universidad de Piura. Especialista en gestión de proyectos de formación política. Interesado en temas de género y en sociedades cerradas latinoamericanas. Escribe cuentos de terror e infantiles.
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