BOHEMIA

Opinión: Los calatos del juicio final

miguel angel

Ninguna pintura del Renacimiento celebra tanto la desnudez como El Juicio Final de Miguel Ángel.

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El florentino realizó esta pintura en la pared posterior de la Capilla Sixtina, tras el altar, contratado por el papa Pablo III. El encargo era preciso: representar el Juicio Final, el momento último de la Historia, cuando Cristo-Juez impartiría salvación o condenación eternas. Miguel Ángel pidió plena libertad para plasmar su visión y Pablo III, que lo admiraba mucho, lo dejó hacer. El resultado fue un drama pictórico, partiendo de imágenes tomadas del Apocalipsis (Libro de la vida, trompetas), del profeta Daniel (la resurrección de la carne) y de la Divina Comedia (figuras mitológicas como Caronte y Minos).

La pintura no muestra el Juicio como gozo, sino como el gran ajuste de cuentas entre el Creador y las creaturas, el Dies irae (El Día de la ira).

Grandes proporciones

Apreciemos la monumentalidad de la obra: pared de 13 x 12 mts., casi cuatrocientos personajes (entre los que se han identificado unos cincuenta), cuatro años de trabajo (1537_1541) uso del lapislázuli (rara piedra semipreciosa) como materia de sus tonos para el cielo, entre otras características. Los personajes van de poco menos que el tamaño real, a sobrepasarlo. Los estados de ánimo que muestran los rostros son tan variados como impresionantes.

Los calatos

La  pintura es un remolino de cuerpos que parecen salir de la pared. La parte media muestra la tensión de justos que ascienden y condenados que caen o son arrastrados por demonios. Según la moda del Renacimiento- influenciada por la desnudez del arte grecorromano -los personajes aparecen sin ropa: los hombres tienen cuerpos hercúleos, intensos; las mujeres con pechos turgentes, aunque más nutricios que sensuales. ¿Cristo? Irreconocible según el estándar: aquí es un joven robusto, apolíneo, con la mano levantada separando (¡iracundo!) a buenos de malos. Curiosos los ángeles: a diferencia de las representaciones convencionales son claramente corpóreos y sexuados, carecen de alas y se ven poderosos. Muy llamativos los bienaventurados a la derecha de Cristo: como signo de unión y de gozo (“¡Salvados!”) se abrazan y besan con intensidad. Huelga decir que estos detalles despertaron interpretaciones y críticas.

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La luminosidad de la obra va en ascenso: las zonas inferiores- espacios del Infierno y de la Tierra -son oscuras, tanto como los hombres que van resucitando; más arriba, según van ascendiendo a la salvación, los cuerpos se iluminan y engrandecen, simbolizando la plenitud del ser. Los salvados se muestran en actitudes que reflejan sus identidades o propósito: Pedro, por ejemplo, con asombro y temor, ofrece- devuelve -a Cristo las llaves del Reino: al final de la Historia ya no es necesario un portero de la salvación.

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Pudores clericales

 El Concilio de Trento ( 1545_1563 ) ordenó que se tapara parcialmente la desnudez de las  figuras, por lo que el pintor Daniel da Volterra puso sobre ellas los “taparrabos” que se ven hasta hoy.

“Del infierno no se sale”

El maestro de ceremonias pontificias, Biagio da Cesena, criticó la desnudez de las imágenes calificándolas de indignas para un lugar sagrado. Enterado Miguel Ángel, dio una cruel lección al quejoso: pintó su rosto como Minos, el juez infernal. Da Cesena reclamó al papa quien, tomándolo con humor, le dijo: “Hijo mío, como papa podría sacarte con mis oraciones del purgatorio, pero del infierno nadie sale”. El escandalizado Biagio sigue allí, con orejas de burro, en la esquina inferior derecha de la pintura.

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Un aviso

La Sixtina es universalmente conocida por ser sede del Cónclave, la secreta y muy ritualizada elección del papa. Esto ya pasaba en tiempos de Miguel Ángel y quizá por eso la pintura es un aviso, un recordatorio, para los cardenales que debían (deben) ejercer allí tan alta elección: “Elige bien, porque de tu voto darás cuenta, calato, en el Juicio Final”.

 ( * ) “Calato” es un peruanismo para “desnudo”.

Hernán Yamanaka
Lector obsesivo, conversador impenitente. Estudió educación, filosofía y teología.
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