POLITIBLOG

¿Tecnocracia? Ja, ja

Se suponía que la tecnocracia era el punto fuerte del gobierno de PPK. Y digo “se suponía” porque esto nunca fue así.

Los escándalos que involucran a los asesores de PPK han puesto en la picota el rol de la tecnocracia en el gobierno de PPK, sobre todo considerando que son los consejeros presidenciales los que están en el centro de la tormenta.

PPK es un buen técnico. No es el mejor economista del Perú ni nada parecido, pero tampoco es un ignorante sobre la materia. Pero la idea de que PPK, con su experiencia en el Banco Mundial o su maestría en Princeton, iba a desatar una ola de experimentados gurúes que pasarían a revolucionar el Perú era, por decirlo de manera amigable… algo desinformada. Al fin y al cabo, Alejandro Toledo también trabajó en el Banco Mundial y tenía estudios en Stanford (que es tan buena universidad como Princeton). Y aunque el toledismo en lo económico no fue malo, tampoco fue espectacular. Y además, fue políticamente bastante pobre.

Las expectativas con el gobierno de PPK son por lo tanto desproporcionadas. No dudo que el ministro de Economía, Alfredo Thorne, es un economista de primer nivel, por supuesto, porque lo es. Y lo mismo pasa con Jaime Saavedra en Educación. La realidad sin embargo es que ambos son técnicos que también habrían podido servir bajo otro gobierno (como es el caso de Saavedra bajo Humala) o tienen un perfil similar al de otros que también podrían haber ocupado el cargo (como es el caso de Elmer Cuba si hubiera ganado Keiko).  Esto último, de hecho, es algo que muchos parecen no entender: ante la ausencia de partidos en el Perú, los técnicos se han vuelto una fuerza política propia que es suficientemente flexible como para trabajar con cualquier gobierno, desde Toledo y PPK hasta Alan y Humala. Salvo que el presidente no quiera convocarlos hola, Vero , la tecnocracia en el Perú formará parte del gobierno. Elegir a PPK no era necesario para garantizar tal cosa.

Resumiendo, entonces: PPK tiene pergaminos importantes, pero no muy distintos a los de Toledo, por ejemplo. Y su capacidad de convocatoria en la tecnocracia no es necesariamente mayor a la de cualquier otra persona en su posición. La calidad técnica del gobierno en el Perú, por lo tanto, no tendría por qué ser mayor que antes.

Lo peor de todo es que el gobierno ppkausa viene adoptando o planea implementar medidas que no sólo no son excepcionales, sino que de hecho corren el riesgo de ser malas. Aquí algunas:

Reducir el IGV para combatir la informalidad, pese al déficit fiscal ya existente y contra la opinión de varios economistas que son abiertamente escépticos sobre la efectividad de dicho programa. Peor aún, la medida viene acompañada de un incremento en el impuesto a la renta, en lo que constituye una combinación que desalienta el ahorro y la inversión.

– Incrementar el drawback, que no es una compensación por tributos sino en realidad un subsidio a los exportadores que, de hecho puede encarecer el consumo local: si por exportar recibo un beneficio del Estado, ¿por qué querría vender mi producción en el mercado local salvo que éste me pague un sobreprecio que compense el subsidio incurrido? (esto último es un efecto teórico que no queda claro si ocurre en alguna magnitud relevante en la práctica)

Implementar la muerte civil para acusados de corrupción sin considerar que esta medida, aunque popular, no tiene un vehículo para ser implementado adecuadamente, pues el Poder Judicial es el centro de la corrupción en el Perú.

– Hablar sobre eliminar el SNIP sin dejar en claro cómo se va a monitorear el gasto público.

La lista puede seguir, pero ése no es el punto. El problema es que parte de la plataforma del gobierno no apunta en la dirección correcta; peor todavía, la mejora de las mejores expectativas (otro aspecto en lo que se esperaba que PPK marcara la diferencia) todavía no se traduce en mayor inversión.

¿Esto significa que todo está mal? Por supuesto que no. El gobierno ha tomado la iniciativa de forma positiva en varias áreas, especialmente seguridad, y eso es algo que debe seguir. Pero quizá empieza a ser necesario que todos ajustemos nuestras expectativas y evitemos así una gran decepción, sobre todo ahora que la luna de miel del nuevo gobierno parece estar llegando a su fin.

Foto: Blog PUCP

Alfonso de la Torre
Economista por la St. Mary´s University en Texas y estudiante en la Maestría de Políticas Públicas de la Universidad de Harvard. Desde chico tiene problemas para diferenciar la derecha de la izquierda.
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