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Verónika Mendoza en Harvard: Cinco impresiones

La sensación que me llevo de conversar con Vero Mendoza es que tiene buenas intenciones. Estamos de acuerdo en varios de los problemas que identifica, pero no en las soluciones.

Vero Mendoza visitó Harvard la semana pasada y tuve la oportunidad de conversar con ella luego de su presentación pública, como parte de un grupo de alumnos peruanos. La conversación en privado con ella fue muy productiva, porque permitió conocerla y entenderla mejor–debo decir, además, que demostró ser más humilde, abierta y auténtica que muchos otros políticos que han visitado la universidad. Su presentación en público, en cambio, me pareció bastante pobre: Plagada de lugares comunes y de buenas intenciones con las que nadie puede estar en desacuerdo, no se atrevió a decir qué quiere y qué no quiere hacer. Lógicamente, nadie le pide que presente un plan de gobierno en 40 minutos, pero una presentación tan genérica sólo contribuyó a dejar la impresión de que no está lista para gobernar.

Como la presentación en público puede ser vista por todos y además careció de mucha sustancia, prefiero concentrarme en la conversación que sostuvo en privado con los alumnos. Acá no pienso ser infidente, así que me concentro en cinco cosas que, o ella dejó en claro que no tiene problema en que sean públicas, o son consistentes con lo que el público en general ya conoce de ella:

# 1 El cambio de constitución no está escrito en piedra. Cuando le pregunté directamente por la propuesta de cambio de constitución, que formó parte de la plataforma del Frente Amplio en la campaña presidencial pasada, Mendoza señaló que lo que le interesa es abrir un debate sobre el tipo de país que el Perú quiere ser. La respuesta es evidentemente vaga, pero al menos sugiere que el cambio constitucional no es un medio sino un fin. Muchos, incluyéndome, le dijimos a Verónika que dejar de lado esa propuesta contribuiría mucho si es que quiere cambiar la imagen de “radical” a la que se le asocia.

# 2 No existe una idea clara sobre cómo conducir el país. Cuando Verónika Mendoza habla, ella enfatiza qué tipo de país busca: Uno en el que la salud y la educación sean vistos como derechos y en el que las comunidades campesinas e indígenas sean respetadas. El problema, sin embargo, pasa por fijar el rumbo que nos lleva a ese destino. Dudo mucho que la mayoría de peruanos discrepe con ella en cuanto a estos objetivos en particular (cosa que sí sucede, por ejemplo, con otros temas como los derechos de la población LGTB), pero lo que preocupa a muchos es qué planea hacer para alcanzar esas metas. Y eso no queda claro. El sistema de salud es sumamente complicado. Hacer de la educación un derecho pasa por alto el reto que plantean los colegios y universidades públicas. Todo esto no forma parte del discurso mendocista por ahora.

# 3 Mendoza quiere diversificar la economía, pero no queda claro cómo. Existen kilómetros de distancia entre la diversificación que planteaba el Frente Amplio y la que buscaba empujar Piero Ghezzi, por ejemplo. Consultada, Vero señaló que en su momento apoyaron a Ghezzi pero criticaron que no vaya más lejos. Y eso es un problema, porque como señalé en una oportunidad, existe la buena y la mala diversificación. Mendoza insiste en que no quiere el modelo venezolano para el Perú, pero cabe preguntarse si prefiere el ecuatoriano o boliviano, que efectivamente ha conseguido importantes avances en materia de política social, aunque se mantiene sumamente vulnerable a los precios internacionales de los hidrocarburos, especialmente en el primer caso.

#4 Quiere escuchar ideas. Para sorpresa de muchos, incluyéndome, Vero pidió que nos acercaremos a ella cuando gustemos para hacerle llegar nuestras opiniones y perspectivas. Ella insistió en más de una oportunidad que no es dueña de la verdad, y que está dispuesta a que le demuestren el error en alguna posición de su nueva agrupación Nuevo Perú, en caso lo hubiera. Demás está decir que es una posición inusual, pero queda por ver si a los dichos le siguen hechos concretos. Por ahora sólo puedo decir que es una buena señal.

# 5 Falta poner atención a la seguridad ciudadana. Valgan verdades, esta crítica no sólo aplica a Mendoza sino también a quienes conversamos con ella, incluyéndome desde luego. Recién pasados unos días caí en la cuenta que ninguno de nosotros le consultó por sus ideas sobre seguridad ciudadana, quizá guiados por la visión economicista que guía la política públicas en el Perú. El problema, sin embargo, es que Mendoza tampoco hizo del tema un aspecto central de su intervención pese a ser uno de los problemas que más preocupa a los peruanos.

En resumen, y como comenté recientemente en El Comercio, Vero Mendoza no parece ser tan ideologizada como algunos de sus rivales pretenden hacer creer. Naturalmente, algunos me han tildado de ingenuo. Mi respuesta a estas acusaciones es que es preferible ser ingenuo a ser excesivamente cínico. Si algo falta en el Perú es capacidad para sentarnos a conversar con quienes discrepamos. Y yo discrepo profundamente con Verónika Mendoza. Por eso encuentro muy valioso poder conversar con ella. Mis críticas a sus posiciones no se han moderado, pero al menos ahora las entiendo un poco mejor.

Alfonso de la Torre
Economista por la St. Mary´s University en Texas y estudiante en la Maestría de Políticas Públicas de la Universidad de Harvard. Desde chico tiene problemas para diferenciar la derecha de la izquierda.
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