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Walk in closet: Del escenario a las calles

Los zapatos dicen mucho sobre una persona, e incluso existen investigaciones que lo comprueban. No es lo mismo usar un par de tacos Christian Louboutin que unas zapatillas Nike – ambos podrían ser usados por la misma persona, pero en situaciones completamente diferentes. Inclusive, la actitud de uno cambia al caminar con diferentes tipos de zapatos. Así como los tacos y zapatos de vestir son sinónimos de elegancia y poder y las zapatillas representan comodidad, las ballet flats o ballerinas personalizan el adorado estilo francés. Muchas veces olvidamos que estos artículos, que ahora vemos como clásicos, en algún momento revolucionaron el mercado. Las ballerinas son solo uno de los muchos que tienen una interesante historia detrás.

Marie Camargo en el siglo XVIII

Como su nombre lo dice, las ballet flats nacieron en el mundo de la danza. Originalmente, las bailarinas usaban zapatos de taco, modelo que apareció por primera vez en 1680 en el Royal Academy of Dance. En ese entonces, la belleza de los zapatos usados por los artistas era mucho más importante que su técnica. Incluso a las bailarinas más ágiles se les hacía difícil realizar los movimientos con zapatos tan incómodos. Fue Marie Camargo en el siglo XVIII quien revolucionó el ballet al empezar a bailar con zapatos sin tacos. Este cambio coincidió con la muerte de María Antonieta, quien se dice fue decapitada usando unos de sus zapatos de taco favoritos. Fue entonces que este tipo de calzado perdió popularidad en Francia.

 

Este estilo eventualmente evolucionó en los zapatos de punta o pointe shoes que comúnmente se asocian al ballet. Hasta ese entonces, ambos eran usados únicamente en el escenario, causando la admiración de muchos espectadores.

A fines del siglo XIX, el zapatero italiano Salvatore Capezio se mudó a Nueva York para abrir su propio taller. Ubicado justo frente al Metropolitan Opera House, la mayoría de sus clientes eran bailarinas que buscaban arreglar sus zapatos de puntas o incluso los flats. Viendo la falta de zapatos de calidad en el mundo del ballet, decidió crear él mismo la mejor versión posible. Sus zapatos tuvieron tanto éxito que, a principios del siglo XX, la diseñadora estadounidense Claire McCardell le pidió crear una versión para usar en el día a día.

Más adelante, en 1947, la diseñadora de zapatos Rose Repetto creó un par de puntas para su hijo, el bailarín y coreógrafo Roland Petit. La perfección y calidad de estos zapatos era tal que dieron la vuelta al mundo y llegaron a las compañías de danza más importantes.

Brigitte Bardot con su primer par de ballerinas Repetto

Mientras filmaba “Y Dios Creó a la Mujer”, Brigitte Bardot se enamoró de los zapatos de Repetto, y le pidió que los adaptara para poder usarlos en la película. Una vez que se estrenó, tanto la película como las ballerinas fueron un éxito. Al año siguiente, Audrey Hepburn usó las mismas, esta vez en color negro, en la película Funny Face. Dos style icons usando un mismo estilo de zapatos solo podía significar una cosa: ¡el boom de este estilo!

Audrey Hepburn en Funny Face

Hoy en día las ballerinas Repetto son buscadas por bailarinas, espectadores y todas aquellas que buscan tener ese toque de elegancia y comodidad en el día a día. Y cada vez son más las marcas de zapatos que incluyen este modelo en sus colecciones ya que, por más que los tacos enamoran, un par de ballet flats son como el estilo propio: para siempre.


Fuente de imágenes: theparisianmacao.com, ofakind.com, thelane.com, stylexstyle.com, reddit.com

Sandra Mathey
Diseñadora de modas egresada de Mod’Art Perú y el Fashion Institute of Technology en Nueva York. Adicta al running y al brunch. Trabaja en trend forecasting mientras espera su carta de aceptación a Hogwarts.
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