LÍNEA DE GÉNERO

Visibilizando la violencia de género: el caso de Micaela de Osma

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El domingo pasado, el vídeo en el que Micaela de Osma era arrastrada por las calles de Miraflores por su pareja, Martín Alonso Camino Forsyth,  se hico viral en las redes sociales y en los medios de comunicación. El video fue grabado por una vecina del edificio, Anahí Aguilar, y en el mismo se puede ver claramente como Martín arrastra a Micaela tanto por la calle como dentro de un edificio. Este vídeo fue presentado ante la comisaría de Miraflores por Anahí Aguilar, quien denunció el caso de violencia.

Respecto a lo ocurrido, Micaela declaró:

“Me puso un cuchillo en el cuello, en la cara. Gritaba que me quería matar, de que no le importaba nada. Después me pedía la clave de mi celular, se la di obviamente con el cuchillo en el cuello. Cuando se distrajo logré correr una cuadra. Él me siguió, me agarró y me arrastró. Ahí fue cuando la chica que vivía al frente mío grabó eso. Es la primera vez que me amenaza así, como lo hizo. Sí me ha gritado anteriormente y me ha empujado. Es la primera vez que pasa algo tan grave”.

El caso de Micaela es uno de los miles de casos de violencia contra la mujer que ocurren a diario en nuestro país. De acuerdo a lo reportado por el Jefe del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), en el año 2015, el 28% de las mujeres de 18 años y más de edad, han sido víctimas de violencia psicológica, física o sexual por parte del esposo o compañero. Asimismo, informó que alguna vez en su vida, el 65,2% de las mujeres han sido víctimas de violencia psicológica, física y sexual. Sobre el particular, cabe recalcar que el en el 2016, en nuestro país se registraron 198 feminicidios y 222 tentativas de feminicidio y que según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) el Perú ocupa el tercer lugar en feminicidios en América Latina.

Adicionalmente, la CEPAL ha reportado que cada día mueren en promedio al menos 12 latinoamericanas y caribeñas por el solo hecho de ser mujer (octubre 2016). De igual forma, el Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe (OIG) de las Naciones Unidas, ha indicado que en el año 2014, en 25 países de la región, un total de 2,089 mujeres fueron víctimas de feminicidio. De la misma manera, según cifras de la ONU, 1 de cada 3 mujeres en el mundo sufre violencia física o sexual, principalmente a manos de un compañero sentimental.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud, ha reportado que el maltrato a la mujer es el fenómeno social que más vidas de mujeres se cobra por año en todas partes del mundo. Cifras de esa organización indican que en 2013, el 30 % de las mujeres en todo el continente americano ha sufrido violencia física o sexual de su compañero sentimental y que el 38 % de las mujeres son asesinadas por su pareja o expareja (CNN, 2016)

Como se puede advertir, las cifras y los datos estadísticos son alarmantes. Pero, entonces, ¿por qué el tema no se encuentra en mayor discusión? ¿por qué tenemos que esperar a que se grabe un vídeo y que el mismo se convierta en viral para que recién nos encontremos hablando del tema?

Si bien pueden existir diversas respuestas para estas interrogantes, en mi opinión, la respuesta es simple, no resulta ser un tema de relevancia para nuestra sociedad ni para nuestros políticos. En efecto, las cifras evidencias que la violencia de género es una realidad que se encuentra latente en nuestra sociedad y que puede afectar a cualquier mujer sin importar raza o clase social. No obstante ello, sin eventos extremos que queden documentados, como es el caso de Micaela, ahorita no nos encontraríamos hablando de este tema.

En ese sentido, considero que es importante hablar del caso de Micaela así como de las implicancias del mismo, toda vez que ello permite: (i) visibilizar que tenemos un problema en nuestra sociedad de violencia de género que debe ser hablado, discutido y combatido por todos/as nosotros/as; (ii) resaltar la importancia de denunciar los casos de violencia y que no es solo la víctima de la violencia quien tiene la facultad de hacerlo; (iii) que la violencia de género nos afecta a todos/as; y (iv) tomar conciencia de que todos/as tenemos el derecho de vivir una vida sin violencia.

Finalmente, creo que es importante señalar que en nuestro país existe la Ley No. 30364, Ley para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y los integrantes del grupo familiar, y su Reglamento, aprobado mediante Decreto Supremo No. 009-2016-MIMP. Dentro de otros temas, dichas normas establecen lo siguiente: (i) los casos de violencia pueden ser denunciado tanto por la víctima de la violencia como por una tercera persona que conozca del caso, como fue el caso de la vecina de Micaela; (ii) la denuncia puede ser realizada tanto en la comisaría como en el Poder judicial o en el Ministerio Público, (iii) una vez realizada la denuncia se realizan evaluaciones de salud física y mental; y (iv) debido a la naturaleza de estas de denuncias, los y las juezas tienes 72 horas para citar a audiencia y dictar medidas de protección.

Pía Olea
Abogada de la PUCP y fiel convencida de que tod@s podemos tener un rol activo para lograr la igualdad real entre hombres y mujeres. Es una adicta al chocolate y doglover declarada desde que conoció a Pericles.
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