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Vida y Punto: Viajando con Marena

Marenita, sin duda alguna, la mejor compañera de viaje. Eran las 9pm y nos encontrábamos camino al aeropuerto, teníamos todo preparado y calculado: 2 mudas, una manta, el fular, canguro, gotas para los gases, panadol, termómetro, pañales, pañitos húmedos, crema para el potito, babitas de todos los tamaños, mil juguetes para entretenerla, 4 biberones esterilizados y la fórmula dividida en raciones (mejor que sobre a que falte).

Como siempre duerme toda la noche, pensamos que eso pasaría, pero claramente nos equivocamos #ilusos.  Al llegar al aeropuerto,  la tuve que sacar del coche para pasar los rayos X , se despertó y claro, vio todo un mundo nuevo: luces, mucha gente, movimiento, sonidos, etc , estaba fascinada y feliz mirando todo. Llego la hora del embarque, todo había salido tan bien que algo tenía que pasar… nos tuvieron prácticamente una hora sentados con el avión parado a punto de despegar, fue ahí donde Marena se desesperó (aburrió) un poco, hizo el clásico berrinche por sueño, ese berrinche incontrolable, porque claramente no podía más del cansancio y como no me dejaban pararme para mecerla, ella se puso bastante incomoda hasta que despegamos (quería ahorcar a la aeromoza), ni bien me pare, ella se durmió. Fue una hora de ajuste en la que no sabíamos si iba a hacer berrinche toda la noche e incomodar a las demás personas del vuelo o si en algún momento iba a caer rendida, por suerte así fue: durmió prácticamente todo el vuelo (a excepción de las primeras 2 horas, 2 horas un poco difíciles).

Pero eso no fue nada, la hilera era de 3 asientos, al costado de Stefano había un señor súper alto y ancho que ocupaba prácticamente la mitad del asiento de Stefano, no sabíamos qué hacer. Repartieron la comida, y a los 2 minutos el señor botó toda su bandeja de arroz con pollo hacia nuestro lado, se había quedado dormido #yapuestiito. Hicieron toda la limpieza respectiva, se llevaron las fuentes de comida y el señor pidió un vaso, vaso que fue llenado con pisco puro y que a los 10 min terminó encima de Stefano jaja (hoy me da risa, en el momento no fue tan chistoso).

Por suerte la aerolínea, en ese sentido se portó súper bien y estuvieron recontra atentos. Yo, fui todo el vuelo inmóvil para que Marenita no se despierte y ella pueda dormir plácidamente.

Llegamos a Austin, unas vacaciones de una semana aprox., la comida increíble, full BBQ, la gente recontra buena onda, y Marena se portó increíble, puedo decir que me sentí orgullosa de lo bien que se portó. Salíamos preparados con los biberones respectivos y la fórmula, teníamos calentador de biberón para carro, entonces ni bien tenía hambre, tomaba su leche y se quedaba tranquilita, ella era feliz observando todo su alrededor, como todo era nuevo, paraba súper entretenida.

Cuando tuvimos caminos largos en el carro para ir a conocer algún lugar y se quejaba un poco por estar aburrida en el car seat, lo solucionábamos poniendo la gallina pintadita o uno de sus videos favoritos. Que quede claro que no soy fan #1 que este pegada a una pantalla, pero sí considero que en esos momentos es una gran ayuda y me gusta que sea musical y educativo al mismo tiempo.

En conclusión, fue un viaje increíble, de mucho aprendizaje, de experiencias lindas y lo mejor que pude llevar conmigo es el canguro para bebés, la ponía mirando hacia adelante e iba feliz observando todo y así se entretenía y yo estaba súper cómoda, con las manos libres, por lo que podía hacer mis cosas tranquila.

Thalia Von Bischoffshausen
Comunicadora de profesión, foodstylist y maquilladora profesional en mis tiempos libres. Gastrónoma desde que nací, dulcera hasta decir basta y hamburguesera compulsiva desde hace 3 años y medio. Siempre dispuesta a aprender cualquier cosa que me jale el ojo. Romántica empedernida y mamá gallina que sueña con tener una familia grande y una casa en el campo llena de animales.
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