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Vida y punto: Dar de lactar

Toda mama primeriza, tiene la duda de ¿cómo será dar de lactar? ¿Qué se sentirá? ¿Produciré leche? lo cierto es que nadie podrá resolver esas dudas hasta que llegue el momento de la lactancia. Crees que todo va a ser fácil: te pasan a tu bebe en el momento que nace para que tengas contacto piel a piel, intentas darle de lactar y empiezas a cuestionarte, y sentir  que  no todo es tan fácil como uno piensa.

Es una experiencia increíble, un vínculo que tienes con tu hija/o que jamás has sentido antes; esa dependencia que sientes de una personita a la cual tienes que alimentar día a día, cada 2 a 3 horas. Los primeros días en la clínica no tuve ningún problema, ella lactaba feliz.

De pronto, todo cambió: primero un ardor, luego dolor, me echaba lanolina, pero aún así cada vez aumentaba más y más #albordedelllanto. Un sentimiento indescriptible: No quieres parar de dar de lactar porque tienes que alimentar a tu bebe, pero como mujer ya no puedes más, hormonas revueltas por el post parto, ese ardor que cada vez se apodera más de ti, empiezas a ver sangre, sí, se te agrietaron los pezones #cosadelocos .

Llamé al pediatra: “Doctor ya no puedo más,  me sangran los pezones”, entonces me dio dos soluciones: anda a comprar una pezonera de silicona a la farmacia, y si en caso te sigue doliendo, dale formula hasta que te pase el dolor, la sangre le irrita el estómago al bebe. Entonces, como yo quería  “lactancia exclusiva”, intenté primero con la pezonera, y si algo tengo que aconsejar es que no duden en comprarla, fue LA maravilla. Solucionó mi vida y la de mi hija. Pero no se asusten, ese dolor dura a lo mucho una semana, después todo pasa #comomantequilla.

Conforme pasaron las semanas, empezó la parte más frustrante: Marena empezaba a tomar cada vez más leche y yo no estaba produciendo suficiente. Entonces, puse en práctica todos los consejos: estimulación, agua de cacao, de avena, de quinua, cerveza negra y  nada, nada hizo que yo pueda producir la leche que mi hija necesitaba. Al comienzo me sentía mal porque no quería darle formula, me sentía inútil al no poder producir. Sumado a eso, los mil y un comentarios de las personas con las que me cruzaba: ¿le das de lactar? ¿Porque no le das? Seguro no la pegas mucho al pecho, que raro que no produzcas, etc. esos comentarios que no ayudan a que puedas sentirte bien. ¿Pero saben qué? no es el fin del mundo, nada ni nadie va a  poder cambiar el vínculo que tienes con tu hija; puede pasar que no produzcas suficiente leche por lo que complementarlo con un poco de formula no le hará daño, y al final  lo importante, es que tú te sientas bien anímicamente porque eso es lo que más le transmites a tu bebé.

Así que sea lo que sea, sean felices, siéntanse tranquilas con lo que hacen con sus bebes, eso es lo importante y lo que fortalece más el vínculo y la conexión de mama e hija.

Thalia Von Bischoffshausen
Comunicadora de profesión, foodstylist y maquilladora profesional en mis tiempos libres. Gastrónoma desde que nací, dulcera hasta decir basta y hamburguesera compulsiva desde hace 3 años y medio. Siempre dispuesta a aprender cualquier cosa que me jale el ojo. Romántica empedernida y mamá gallina que sueña con tener una familia grande y una casa en el campo llena de animales.
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