SIN FRONTERAS

Sin fronteras: ¿Qué es el Bali Time? ¿Cómo aprender a no hacer nada?

Algo que escuché mucho al llegar fue la advertencia del Bali Time.Esta expresión se genera a partir de la tranquilidad con la cual los Balineses llevan su día y hacen sus cosas, ellos respetan mucho su propio espacio y tiempo.

Esto lo noté al comenzar a trabajar en los primeros proyectos en colaboración. Yo, occidental y con una personalidad muy neón (literal) quería hacer las cosas para antes de ayer y era ahí cuando me jalaban el globo a tierra y me decían como respuesta: “Está bien, todo se puede hacer, pero no mañana, ni pasado, sino a su tiempo, con calma.¨

Para mi al comienzo fue muy difícil seguir el Bali Time, estaba muy acostumbrada a que no haya tanta pausa entre un proceso y otro y la verdad que así me funcionaban bien las cosas, entonces no sentía motivo para cambiarlo, sin embargo tuve que adaptarme sin necesariamente entenderlo.

Después de terminar el primer mural que hice en colaboración con unos artistas Indoneses para un hotel en la isla de Gili Trawagan, decidí tomarme  1 DÍA de descanso antes de comenzar el siguiente proyecto en la montaña de Ubud (ajá, cero Bali time ). Hice una parada en Gili Air, una de las tres islas, paradisíaca y sin mucha gente. Ni bien llego veo un restaurante hermoso al frente del puerto con un mural gigante bellísimo. Automáticamente busqué el nombre del o la artista y ahí estaba junto a la información para buscarla en Instagram. Minutos después le envié un mensaje diciéndole lo lindo de su arte y contándole que estaba en Indonesia haciendo algunos proyectos y si en caso le gustaría colaborar o simplemente compartir perspectivas. Me  respondió en el acto, curiosamente andaba conectada en ese momento también y agendamos el encuentro en Ubud.

El segundo día de haber pisado la montaña ya tenía la reunión con ella. Llegué al café antes de la hora, súper entusiasmada por todo lo que podíamos co-crear juntas ya que nuestro arte era muy similar y tenía un mensaje parecido. Ella llegó unos minutos más tarde, me reconoció por la ropa que le dije que llevaría puesta, nos saludamos como si nos conociéramos de tiempo y comenzamos a hablar.

La primera mitad de la conversación se trató de todos los proyectos e ideas que yo tenía en mente para ejecutar, otro poco hablamos acerca de la historia de cada una y la incursión en el mundo del arte. Ella es brasilera pero lleva 5 años viviendo del arte en Bali.

Encontrar los recursos para crear en Ubud que es donde me estaba quedando, es más complejo que en otros lados de Indonesia como por ejemplo Jakarta, hay que hacer un buen research y no hay mucho arte moderno, más que todo ancestral y cultural, el idioma también es una complicación, así que para comenzar hay que entender bien el panorama para saber dónde poner la primera piedra o conocer gente que pueda guiarte.

Con tantas ideas para hacer en mi cabeza quería comenzar YA, así que pensé que ella podía darme todas las respuestas y hacer que el proceso de creación fuera más rápido.

 “¿Cómo hiciste para empezar a vender tu arte aquí?¨ le pregunté en una.

 ¨Bueno, primero APRENDÍ A NO HACER NADA y luego aparecieron las oportunidades”– la miré con desconcierto y le pregunté a qué se refería exactamente y me dice:

 ¨Bueno una de las cosas que vas a aprender aquí en Bali es a lo que le llaman el Bali Time: todo a su tiempo, con mucha pausa, sin apuro. Yo me vine a Bali desde Brasil porque me enamoré de un indonés que conocí trabajando en un crucero. Estaba harta de mi trabajo en mi país, no ganaba mucho dinero tampoco y pintaba en mis tiempos libres pero no como para dedicarme a eso o venderlo. El me dijo que dejara todo y que me fuera con él y yo le dije que de qué iba a trabajar, ¿Qué iba a hacer? Solo tenía el dinero para comprar el pasaje y ya, su respuesta fue : ¨No importa acá encontraremos la manera, es mejor pensar de a dos que pensar cada uno por su lado. Esas palabras me convencieron y me embarqué el mes siguiente, por amor. Automáticamente al llegar nos casamos y al poco tiempo ya estaba embarazada. Mi vida había dado un giro 360 y estaba feliz, sin embargo andaba ansiosa porque no encontraba trabajo para generar dinero y hacer algo, más que todo para ayudar a la familia que estaba creando. Los primeros meses de mi llegada me la pasaba buscando qué hacer y dentro de las normas balinesas está el no poder contratar extranjeros como personal de trabajo, así que no podía trabajar en ningún sitio y aún no me daban la residencia. Una noche súper ansiosa entré en un breakdown y le dije a mi esposo:

‘¿Cómo voy a ayudar a pagar nuestra vida? No tengo nada para hacer aquí y me estoy desesperando, busco y no encuentro nada, ¿Qué hago?’ y él me responde : ‘Pues eso, nada, no hagas nada’ me molesté mucho ya que pensé que no me estaba tomando en serio y le digo: ‘¿Cómo que no haga nada?’ – su respuesta serena fue: ‘Claro, a veces tenemos que aprender diferentes cosas en la vida, pues a ti te toca el APRENDER A NO HACER NADA y cuando te desesperes queriendo hacer algo pues haz lo que hacías en Brasil cuando no hacías nada: pintar. Así que no hagas nada y pinta todo lo que quieras, sin pensar a dónde te va a llevar, solo pinta en silencio y observa.’

 Pues no me quedaba de otra porque literalmente no tenía nada más que hacer , así que comencé a pintar mucho, tanto, que el NO HACER NADA se convirtió en algo parte de mi y dejé de estar ansiosa por el tiempo y el futuro, cada vez que me sentía así cogía una hoja y dibujaba, inmediatamente volvía a mi momento  presente. Después de varios meses, caminando por la calle, vi una galería que llamó mi atención, entré e inesperadamente estaba el dueño, me preguntó  a qué me dedicaba y le dije que había estado pintando mucho pero sin necesidad de hacer nada, le enseñe algunas obras en el celular y me dijo que por qué no traía dos cuadros a ver cómo me iba. Pues así hice, se vendieron al día siguiente de llevarlos y me pidió más y así sucesivamente hasta que me hice un nombre dentro del mercado y ahora vivo de eso.”

Después de esa historia me sentía muchísimo más calmada con todo lo que quería hacer en Indonesia, fue como si me tiraran encima un jarrón de agua fría. Estaba más que agradecida por ese mensaje tan increíble y con el universo por haberme sincronizado para hacérmelo llegar.

 ¨¿Nunca más sentiste ansiedad por el dinero para sustentar a tu familia?¨– le pregunté con interés – ¨Me pasa algunas veces, que me pongo ansiosa porque algún proyecto se cae o porque no estoy vendiendo tantos cuadros, hay etapas para todo sabes, altos y bajos, pero en ese momento tengo la suerte de tener mi ancla a tierra, mi maestro, mi esposo, el cual me calma y me dice: ¨ Oye, ¿Porqué estás ansiosas? ¿Tienes qué comer? ¿Tienes dónde dormir? ¿Tu hija está sana? ¿Tienes una familia que te ama? ¨ ¨Sí ¨ OK, entonces ¿de qué te preocupas? ¿qué más necesitas?¨´– y ahí es cuando me tranquilizo y recuerdo que efectivamente no necesito más de lo que tengo para ser completamente feliz.

 El conocimiento es un “hacer”, un conflicto, una lucha. Es lo que Darwin denomina “supervivencia del más apto”. Es luchar contra la naturaleza, es una guerra constante del hombre contra el Todo. 

Cuando quieres aprender algo realmente estás intentando aprender a “hacer” algo. Todo conocimiento es pragmático, práctico. Quisieras convertirlo en una práctica, hacer algo con él, pues si no dirás: “¿Por qué aprender? ¿Para qué?”. Siempre aprendes algo previniendo que te será útil. 

Por eso, en un mundo pragmático, empírico, las artes, lentamente van desapareciendo. Nadie puede escuchar poesía, nadie quiere escuchar música, porque la pregunta es: ¿qué puedes “hacer” con eso? ¿puedes ganar dinero con ello? ¿Puedes adquirir poder a través de ello? ¿Qué puedes hacer? ¿Puedes reparar un automóvil escuchando música? ¿Puedes construir una casa? No, no puedes utilizarla. La música no es práctica, no tiene una “utilidad”…¡y ésa es su belleza! 

Poco a poco empezarás a no saber nada y a ser incapaz de “hacer” nada. Poco a poco, a medida que el conocimiento desaparezca de ti, también desaparecerá el “hacer”. Empezarás a “ser”; entonces podrás “ser”, pero no serás un “hacedor”. 

 – LAO TSÉ

TAO TE CHING, obra esencial del Taoísmo.

 IMG_0086


 

Fuente de imagen: Caro Paz

Caro Paz
Egresada del IPP con título de tesis basado en el color y los efectos en el cerebro humano. Tiene un concepto único de arte el cuál lo llama” Pintar a través del error”, donde no hay un boceto previo ni estructura sino una pieza en la cual los errores transforman el resultado sin poder borrar o rehacer. Este concepto es basado en su filosofía de vida de trasnformación interna y es por eso que actualmente ha creado el proyecto de “Como es adentro, es afuera” (www.comoesadentroesafuera.com), el cual enseña a los niños a aceptar su realidad y buscar una oportunidad de crecimiento a través del error o lo negativo utilizando arte mural para sustentar la enseñanza.
Click to comment

Deja tu comentario

Loading Facebook Comments ...

Leave a Reply

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

To Top