MARKETING

Marketing: El sexto sentido

¿Quién alguna vez no ha usado la famosa frase “No hay química”, para justificar que una relación no funciona?

No necesitamos ser expertos para darnos cuenta la forma en que las marcas conectan con nosotros. Y esto se demuestra cuando seleccionamos productos y marcas para cada momento. Es así como en los lonches navideños nos provoca un chocolate caliente y no una gaseosa, a pesar de estar a puertas del verano.

Este fin de semana tuve un almuerzo con grandes amigas y, sin pensarlo dos veces, llevé uno de mis espumantes favoritos, Chandon Brut Rosé. Está claro que en mi elección, la razón no tuvo la exclusividad, pues asocié mi marca favorita con momentos especiales (emociones).

El contexto social cada vez se torna más complejo y el mercado de consumo más competitivo. Es ahí donde las emociones se involucran en la construcción de relaciones entre consumidor y marca, para generar acciones. Con ello, no se descarta el uso de la razón para la decisión de compra, más bien, se utiliza como impulso para crear una relación más intensa a partir de la confianza, afecto y emotividad[1]. Es decir, para construir una relación sólida (y esto es válido para cualquier tipo de relación) primero tiene que existir respeto y después amor.

Las marcas al ofrecer experiencias únicas, juegan con nuestros sentidos. De esa forma, logran abrir nuevas dimensiones que superan los cinco sentidos, para llegar al sentimiento humano más profundo: el AMOR.

Recordemos que las grandes marcas, para conectar con los consumidores, primero nos conocen como seres humanos. Es en esa etapa que identifican no solo lo que nos define como especie humana, sino nuestra capacidad para generar sentimientos.

Marcelo Ghio, experto en Marketing y Diseño, menciona que se trata de bioquímica. Esta ciencia es la respuesta al vínculo sólido que mantienen las marcas con las personas a lo largo del tiempo.

Marcelo, en su libro Oxitobrands, menciona que Paul Zak, biólogo y director del Centro de Estudios Neuroeconómicos de la Universidad de Claremont, realizó una investigación relacionada a los efectos de la hormona constructora de vínculos sociales, OXITOCINA. En dicha investigación, comprobó que cuando esta hormona se manifiesta, genera efectos como confianza, protección y amor. Por otro lado, el equipo del Doctor Ernest Fehr de la Universidad de Zurich, demostró que los niveles elevados de oxitocina mejoran la capacidad de las personas para confiar en otras. Esto reafirmaría la teoría de Paul Zak.

Entonces, si se te pasó por la cabeza averiguar dónde venden oxitocina en spray para bañarte en ella, olvídate de eso, ya que es un proceso 100% natural. Y es aquí donde la creatividad tiene un rol muy importante.

Las marcas deberán enamorarnos con buen humor, pensamientos positivos y experiencias placenteras, que estimularán la segregación de oxitocina, este efecto despertará empatía, respeto y, sobre todo, el sexto sentido que quieren despertar todas las marcas en nosotros, los consumidores, AMOR.


[1]Oxitobrands 2011

Fuente de Imagen: pinterest.com

María Fernanda Román
De profesión, Publicista con especialización en Marketing. Vive enamorada de la Psicología del Consumidor y el Branding. Dicen que la curiosidad mató al gato…y fue así como llegó al mundo del eCommerce. Adicta a la Fotografía y los Tridents.
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