LÍNEA DE GÉNERO

Entrevista – María Matienzo: “Ser gay te hace ‘no confiable’ en Cuba”

Maria Matienzo

María Matienzo, habanera, escritora y periodista, de las que llaman independientes en Cuba por no responder al castrismo, cuenta sobre cómo es la vida de las lesbianas, los gais, los y las trans, travestis y bisexuales en su país. Ella colabora para el portal de noticias Cubanet y está escribiendo una novela corta llamada El circo.

¿Qué tan cierto es que Cuba es un país abierto hacia las personas LGTBI?

 Creo que es parte de la idea paradisiaca que se hace la gente de lo que es Cuba o quizás fundamentada por la prostitución gay, sobre todo la masculina, que se ha convertido en un producto nacional y tiene caras insospechadas. Los extranjeros venían con un itinerario marcado, con casas de alquiler que los admitirían sin prejuicios o con los chicos y las fiestas a las que debían asistir.

Además del odio y la burla en la calle cuando un travesti anda a plena luz del día o de los crímenes de odio de los que no se habla, en La Habana el entramado entre la policía de las zonas de tolerancia y los gais es un hoyo negro, un submundo donde hay muertes, apuñalamientos, chantajes y violaciones. En provincia puede que haya un muerto diario. En Pinar del Río, hace menos de dos años, un gay fue asesinado a pedradas, como si estuviéramos en la Edad Media.

Entonces, ¿aún hay homofobia en la sociedad cubana?

Creo que la gente en la calle aprecia la sinceridad, pero carga con muchos prejuicios. Está muy arraigada la idea de que los “maricones” son malos y retorcidos. Ni se te ocurra pensar en que dos mujeres se besen o anden de la mano porque los comentarios irían desde el piropo lascivo al escupitajo. Ser “tortillera” o “maricón” es una de las ofensas más frecuentes y la gente responde con violencia ante ellas.

¿Qué hace el Gobierno ante este problema? ¿Defiende los derechos de estas personas?

¿Qué derechos? En Cuba no hay escrito nada referente al tema en materia de leyes. Lo que digo siempre es que si no hay derechos o se violentan el de los ciudadanos, qué derechos por las orientaciones sexuales pueden haber.

La discriminación desde lo gubernamental parece que ha cedido, pero mientras publican en un periódico provincial cómo un transexual se incorpora a trabajar como enfermera, no se ha dado ni un solo paso para el matrimonio igualitario o para la adopción de hijos. Las operaciones para reasignación de sexo son a dedo y nunca incluyen a mujeres, solo a hombres que son políticamente correctos.

Desde hace algunos años se habla del cambio de la política represiva de un mandatario que afirmaba que la homosexualidad era contraria a la revolución. Coméntamos un poco.

 Todo sigue siendo un juego de apariencias con discurso populista en el que si no estás alineado, sigues siendo un apestado. Por ejemplo, la intranet cubana cerró un sitio web que pertenecía al grupo Arcoiris y el pretexto fue que uno de sus miembros publicó un artículo sobre las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP).

¿Qué fueron estas unidades?

En pocas palabras, campos de trabajo forzados para reformar a gais, rockeros, religiosos, artistas y a todos los que se vieran diferentes. La gente que sobrevivió prefiere no hablar del tema. Hay miles de anécdotas de gente entrenada para pedir la hora en la calle y según como respondían, los catalogaban de gais o no. Podían ser encarcelados o llevados a la UMAP.

Ahora la oficialidad difunde la idea de que solo servían para pasar el Servicio Militar Obligatorio. Se habla de las unidades, pero no lo que vivieron las mujeres lesbianas que fueron enviadas a la prisión de Guanabacoa, un municipio de la periferia habanera, o que eran sometidas a tratamientos de electroshock para “curarlas”.

 ¿Qué han logrado el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) y Mariela Castro a favor de las personas LGTBI?

Hoy en Cuba no se puede hablar del tema sin mencionar a Mariela Castro. En su discurso siempre es la salvadora, pero no es parte de esa comunidad y pone empeño en eso. Independientemente a la posición oportunista de la que ella es heredera y fiel expositora, ha puesto sobre la palestra pública un grupo de complejidades sociales que antes ni se pensaban.

Ella cumple con la función de mentir y manipular la realidad cubana de los trans, travestis, gays, lesbianas, bisexuales. Las personas que ella considera que son la comunidad LGTBI son las que se han amoldado a la consigna revolucionaria y el CENESEX tiene un papel fundamental. El centro es un espacio mediado por la heteronormatividad que incluye todos los vicios de la población en general: opotunismo, servilismo, racismo, clasismo.

Fuera de lo politico, ¿un gay puede vivir tranquilo en Cuba?

Ser gay te hace ‘no confiable’. Siempre se habla bajito de negocios, de planes, de sueños, de política (si es que se habla). Si no te preocupas por la comida, si no tienes sueños de viajar, de tener una casa, de tener un negocio o no tienes ninguna ambición por ínfima que sea, entonces creo que puedes vivir tranquilo.

 

Diego Ato
Comunicador por la Universidad de Piura. Especialista en gestión de proyectos de formación política. Interesado en temas de género y en sociedades cerradas latinoamericanas. Escribe cuentos de terror e infantiles.
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