LÍNEA DE GÉNERO

Opinión: Mujeres en cargos directivos, una limitación social

Andina

En una de las escenas de la película La dama de hierro, cuando Margaret Thatcher, interpretada por Meryl Strepp, está en una cena con varios políticos discutiendo sobre la importancia de administrar correctamente el dinero, es burlada por ellos al decirle que no necesitan una lección de economía familiar. Uno de los comensales aduce que los temas de responsabilidad fiscal deben ser resueltos por un hombre. Thatcher le dice: “o por una mujer”, e inmediatamente es invitada a retirarse con las demás mujeres para dejar a los políticos (hombres) hablar sobre “sus temas”.

Episodios como este fueron muy recurrentes en Inglaterra durante los años 50, cuando el papel de las mujeres aún no era considerado para la toma de decisiones a nivel macro. Parece increíble que, aunque se haya dado hace poco más de medio siglo, aún continúe en muchos países en vías de desarrollo no solo en el plano político, sino también empresarial. Perú es uno ellos, en los que esta exclusión se da asolapadamente por estar incorporada en la mentalidad social.

Un informe de Centrum Pucp, WomenCEO Perú y PWC, presentado a fines del 2018, revela que apenas el 9.2% de puestos directivos en las empresas es ocupado por mujeres. De estas compañías, que cotizan en la Bolsa de Valores de Lima (BVL), el 41% cuenta con por lo menos una mujer en su directorio.

Este Primer Estudio sobre Mujeres Miembros de Directorios de las Empresas en el Mercado de Valores 2018 demuestra que, a pesar de algunos esfuerzos hechos en los últimos años, la participación de las mujeres es aún limitada. Y eso que, entre el 2012 y 2016, fueron aprobadas las normas del Gobierno Corporativo para fomentar esto. Asimismo, un estudio de Egon Zehnder, publicado en diciembre del año pasado, revela que entre los países que tienen un promedio de tres o más mujeres en directorios de grandes compañías solo una cuarta parte opera en virtud de los sistemas de cuotas que proponen los gobiernos.

Como se puede ver, este es un tema más de mentalidad social que de cuota de género. Si bien las políticas públicas fomentan la mayor participación de la mujer, no son suficientes. Hay un fuerte arraigo cultural para no involucrarlas en los asuntos que implican grandes tomas de decisiones. Inclusive, esto puede ser inconsciente y pasa desapercibido en muchas personas, y hasta es socialmente aceptado.

En el plano laboral, el trato hacia las mujeres debe ser tan justo como el que debe ser con los hombres. Ambos tienen derecho a involucrarse en tanto su mérito y no por su género. En el Día Internacional de la Mujer, las empresas y las organizaciones en general deberían empezar a reflexionar sobre este asunto y abrir sus mentes para incluir al mal llamado “sexo débil”. Esto traerá beneficios económicos y sociales para las compañías y para el país. Esperemos que los altos ejecutivos no sean como los políticos que invitaron a Thatcher a irse con las demás mujeres para hablar sobre “temas del hogar” y excluirla solo por su género.

Jair Villacrez
Comunicador y periodista por la Universidad de Piura. En la actualidad, realiza un Máster en Lexicografía Hispánica en la Real Academia Española, en Madrid, España. Le encanta la sátira social.
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