CONVERSA Y PUNTO

[Entrevista] Carlos Fernández Sessarego: “Tuve la oportunidad de cambiar el Código Civil y no la desaproveché”

Minjus

Es considerado uno de los juristas más importantes a nivel internacional, por su contribución a la reforma del Código Civil peruano y por proponer la reconocida Teoría Tridimensional del Derecho. Su pasión por la Filosofía de la Existencia, que descubrió durante su adolescencia gracias a autores como Heidegger y Jaspers, lo llevaron a sumergirse en el mundo de las ciencias jurídicas, en el que pudo proponer grandes cambios a partir de su visión personalista.

Su pasión por el Derecho, que se incrementó cuando fue alumno sanmarquino del recordado intelectual José León Barandiarán, le llevó a proponer estas reformas jurídicas, por las que, incluso, se le considera “el padre del Código Civil de 1984”. Carlos Fernández Sessarego, quien también fue nombrado ministro de Justicia en 1965 por Fernando Belaunde Terry, habla en esta entrevista acerca de su vocación por las leyes y la justicia.

Para usted, ¿cuál es la finalidad del Derecho?

Tradicionalmente se considera al valor justicia como la finalidad del derecho. En mi opinión, la finalidad del derecho es la protección de la libertad. Los seres humanos han creado el derecho para poder realizarse, para cumplir con sus proyectos de vida como entes cuyo ser es la libertad. Para eso, se requiere que la justicia presida la organización y funcionamiento de la sociedad. De ahí que la protección de la libertad sea la finalidad del derecho; mientras que, los valores, presididos por la justicia, son los instrumentos indispensables para su cumplimiento.

Y, ¿cuál sería el objeto del Derecho?

Identificar el objeto y estudio del Derecho fue una de las mejores tareas que me fijé como estudiante universitario. En mis primeras clases sobre el estudio del Derecho, se presentaban tres objetos: la escuela del derecho natural postulaba al valor de la justicia, el formalismo positivista aseguraba que era la norma jurídica y la escuela sociológica sostenía que era la vida humana social. Ante tal indecisión, me inmiscuí en su estudio logré darle una novedosa solución al objeto del Derecho a través de la Teoría Tridimensional del Derecho.

¿En qué consiste esta nueva Teoría Tridimensional del Derecho?

Esta teoría también se sustenta en la concepción del hombre como un “ser libertad”. Sostiene que el objeto del Derecho surge de la interacción de la vida humana social, los valores y las normas. Como resultado de esta interacción aparece el concepto unitario de Derecho. De ahí que ni la vida humana, ni los valores, ni las normas por si solos, se constituyen en el objeto del Derecho. Sin embargo, ninguno de ellos puede faltar. No se concibe el objeto de estudio del Derecho en ausencia de alguno de estos tres objetos.

Por coincidencia, esta teoría aparece simultáneamente en Brasil, por obra de Miguel Reale, aún cuando no tenía conocimiento de esa investigación y mucho menos conexión previa con el autor. Lo que si me dio mucho gusto fue saber que mi maestro José León Barandiarán respaldó mi postura sobre el objeto del Derecho en un artículo que escribió tiempo después, eso demuestra la calidad de ser humano que fue.

¿Cómo fue que propuso la “visión personalista” en el Código Civil?

Gracias al curso de Derecho Comparado que comencé a dictar cuando tenía 30 años, en el doctorado de San Marcos, pude enfocarme en comparar códigos. Yo tenía una visión personalista, y el derecho era patrimonialista, es decir, lo más importante era el patrimonio, la persona no interesaba. El Código francés, que fue repetido por el peruano, decía: “El derecho de propiedad es absoluto, inviolable y sagrado”, nada parecido se decía sobre el ser humano.

Yo me cuestionaba: “Si el ser humano es quien crea el derecho, es su protagonista, lo vive, es su destinatario después de haberlo creado para relacionarse con los demás, y la propiedad solo es un instrumento necesario para la vida, ¿por qué desde el código se plantea una visión netamente patrimonialista?”. Luego de mucha investigación, sentí la necesidad de cambiar el Código mediante el concepto de “personalismo”, dado que en nuestro código de ese entonces en el título primero de persona solo se hacía referencia al nombre, domicilio y a la capacidad. Fue así que me puse a escribir pequeños libros sobre cuáles eran las cosas que se debían cambiar en el apartado de ‘Derecho de las Personas’.

¿Cómo logró hacer la reforma en el Código Civil?

Ya cuando fui ministro propuse los cambios mediante un plan en la comisión encargada del estudio y revisión del Código Civil de 1936 que yo mismo creé. Me acompañaron grandes maestros, tales como José León Barandiarán, Max Arias Schreiber, Jorge Vega García, Jorge Eugenio Castañeda, Hector Cornejo Chávez, entre otros excelentes especialistas.

Recuerdo que se sometió a votación si se enmendaba o si se reestructuraba el Código, y ganó la segunda opción. Luego de la reestructuración, el libro Derecho de las Personas fue considerado como uno de los mejores por la comunidad jurídica internacional. Considero que la vida me dio una oportunidad, y vaya que no la desaproveché (risas).

*Especial agradecimiento al Dr. Carlos Agurto Gonzales.

Elder Calderón
Estudiante de Derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Aficionado del tenis de mesa y tuitero de brocha gruesa.
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