EDITORIAL

Editorial: Una marcha de todos

Maurice Pellegrin ©

Ayer 1 de julio se realizó la marcha por el orgullo LGTBIQ, una fecha importante no solo porque reivindica una comunidad que en las últimas tres décadas ha cosechado logros importantísimos para alcanzar respeto y visibilidad a nivel mundial, sino también, y principalmente, porque nos permite ver cómo nuestra sociedad se encuentra tan atrasada en esta materia.

En nuestro país, ser miembro de esta comunidad no solo sigue siendo un escandaloso tabú social que conlleva una avalancha de prejuicios que aún hoy prima en la mayoría de la sociedad, sino que conlleva a ser objeto de burla en los programas cómicos de la televisión nacional, a ser discriminado en las colas de las discotecas, a ser golpeado por demostrar afecto públicamente y, quizás lo peor, a tener un sector conservador que cree que la homosexualidad es una enfermedad.

Cuando este año se incluyó en el currículo educativo una mención que permite ir introduciendo conceptos que promueven la tolerancia, se pegó el grito en el cielo y llegaron incluso a la conclusión de que los desastres naturales (como el Fenómeno El Niño) fueron un “castigo divino debido a este cambio”.

Si bien han habido grandes avances en la materia, hoy el parlamento tiene a dos representantes abiertamente homosexuales que luchan diariamente por los derechos de su comunidad. El camino es largo, lleno de obstáculos y no solo está en la clase política, sino principalmente en los hogares, en los colegios.

Como medio de comunicación, nos es imprescindible asumir una postura a favor de todas las luchas de la comunidad LGTBIQ, pues para un medio no solo es importante informar adecuadamente, sino también darle una voz a quien no la tiene y permitir que sea oída.

“Queremos vivir en un país de iguales, donde no exista violencia y mucho menos discriminación”, señalamos hace unos meses y ahora lo reafirmamos, pues tenemos la responsabilidad de aceptar la premisa de que todos los seres humanos somos iguales y merecemos respeto.

Nosotros también celebramos el día del Orgullo LGTBIQ reconociendo los avances en nuestro país, pero, sobre todo, reconociendo lo mucho que aún nos falta para lograr la inclusión de todos los peruanos en una sociedad que espera llegar al bicentenario mirándose así misma más inclusiva y justa.

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