ECONOMÍA

Informe: ¡Te quiero verde, Perú!

Olexy T, 2015

Mucho se ha hablado acerca de la sobre-dependencia de los minerales en el Perú. No por nada, tras el súper ciclo de los commodities, la desaceleración de nuestra economía ha acentuado aún más la premisa que varios colegas en el campo de la economía vienen proclamando: “el Perú es un país minero”. Y claro, en el país de la informalidad, el tema de la minería ilegal pasa de una sencilla preocupación que dura unos cuantos segundos en nuestro imaginario, a una falta de consideración respecto a lo que considero es, como bien describe Carlos Amat y León, el Perú nuestro de cada día y su riqueza natural.

Tomemos solo para contextualizar la situación, el caso de la región que concentra la mayor parte de la producción aurífera ilegal, Madre de Dios. En la región, esta actividad facturó entre el 2003 y el 2014 un total de 15,777 millones de dólares. De estos, la evasión tributaria representó una pérdida que fluctuó entre 1,131.2 millones y 1,741.8 millones de dólares (Torres Cuzcano, 2015).

Y la “tragedia de los comunes” continúa. Tan solo entre agosto del 2014 y julio del 2015, cerca de 725 hectáreas, lo equivalente a 1,000 campos de fútbol, han sido deforestadas en Madre de Dios. De hecho, un tercio de dicha cantidad se produjo entre febrero y julio del 2015 (Olexy T, 2015). Sin embargo, el trabajo minero ilegal no mecanizado y de gran escala sigue de moda, los minerales cada vez se hacen más escasos y la probabilidad del rehúso del suelo es casi inexistente.

Untitled

Fuente: (Olexy T, 2015)

El trasfondo del asunto parte de los movimientos migratorios desordenados de poblaciones alto andinas, que llegan para sumarse a los miles de mineros informales ya existentes en la zona, con la promesa de un enriquecimiento instantáneo. No obstante, la falta de conocimiento de otras actividades que contribuyen al aprovechamiento sostenible del ambiente y a generar bienestar para las comunidades se hace evidente (Osores et al, 2012).

Como economista, el primer paso es reconocer que la economía humana es parte del mundo natural. El “capital natural” de la tierra, provee servicios de gran importancia desde el agua hasta la polinización. En 1997 varias investigaciones estimaron que el valor anual ofertado de dichos “servicios ecosistémicos” representaban 33 mil millones de dólares, lo mismo a decir 1.8 veces el PBI global en esa época (The Economist, 2015).

En este contexto, actividades como el Ecoturismo surgen en defensa de regiones como Madre de Dios, acorraladas por la informalidad. Y es que, lo que encanta del ecoturismo es su capacidad de hacer partícipes a los turistas de la realidad cultural y social de las comunidades, promoviendo y contribuyendo a la protección y conservación de las zonas naturales (DS Nro 029-2004-MINCETUR).

En la “capital de la biodiversidad del Perú” como lo es Madre de Dios, más de 70 eco-posadas atienden a gente de todas partes del mundo, ansiosos por pasar unos días en el Amazonas, recibiendo un promedio anual de 60 mil turistas. Así, empresas turísticas como Rainforest Expeditions viene trabajando con las comunidades indígenas de la zona desde 1996 y las hace partícipes de las ganancias de la actividad. Ya en el 2015, las comunidades pudieron retener cerca de 130 mil dólares, contribuyendo a aspectos como la alfabetización, la nutrición y la salud de la zona (Smith, Roberts, & Ek, 2014).

No seamos indiferentes ante la tragedia. Aunque seamos un país de minerales, también somos un país de personas y de ambientes tan únicos como sus especies. El verdadero bienestar; la verdadera riqueza, se produce cuando lo hacemos por todos y no por unos. Por todo esto y más: ¡Te quiero verde, Perú!

Alberto Saldarriaga
Wanna be Economista de la UP. Con gran interés en el trabajo de consultoría e investigación de políticas sociales que garanticen un desarrollo económico sostenible, según la coyuntura y entorno de cada país. Además, me considero un melómano, cinéfilo y apreciador del arte.
Click to comment

Deja tu comentario

Loading Facebook Comments ...
To Top