ECONOMÍA

El efecto Swift y el fin de la ‘bad blood’ en la industria musical

Tras protagonizar un escandaloso boicot hace tres años, Taylor Swift decidió regresar al mundo del streaming. Si bien retornó para celebrar el récord de ventas de su último álbum, ¿podrá su regreso contribuir a la consolidación del servicio de streaming?

 La “brecha de valor”

 En un inicio, la generación de ingresos en la industria musical se reducía básicamente a la venta de productos en físico (CDs o vinilos). Sin embargo, con el desarrollo tecnológico, el modelo pasó de ser uno adquisitivo a uno de acceso: los estantes repletos de cassettes o CDs poco a poco comenzaron a ser sustituidos por amplias librerías digitales de música.

Este cambio generó muchas controversias, una de ellas protagonizada por Taylor Swift en el 2014 al retirar su catálogo musical de Spotify, el servicio de streaming con más suscriptores a nivel mundial[1] ¿Por qué? Las regalías que recibían los artistas por cada reproducción de sus canciones eran mínimas (en realidad, en el 2013, Spotify reveló que el artista recibía apenas US$0.007 por reproducción (BBC, 2013)).

Además, indicó la existencia de una “brecha de valor”, que se refiere a la diferencia entre el valor de la música que extraen los servicios de streaming y los ingresos de los creadores e inversionistas (IFPI 2017). La brecha es considerada como la principal amenaza que atenta contra la sostenibilidad de la industria. Sin embargo, ¿qué ocurrió con la industria luego de la salida de Swift?

A pesar del boicot, se dio un cambio en la industria en el 2015, donde los medios digitales pasaron a ser los más rentables y revirtieron la tendencia de crecimiento de los ingresos totales (ver Gráfico 1). Se recaudó US$ 7,8 miles de millones en el 2016 por estos medios, generados principalmente por servicios de streaming (59%) (IFPI, 2017).

Además, y contrariamente a lo que se afirma, Aguiar y Waldfogel (2015) demostraron que, durante el 2013-2015, Spotify redujo la piratería y contrarrestó las pérdidas por menores ventas digitales, de manera que su efecto es neutro: no se gana, pero tampoco se pierde. Entonces, ¿podemos estar seguros de que está en peligro la industria?

Una nueva estrategia

Sean ciertos o no los resultados del estudio, aún es cierto que: (1) el pago por distribuir música mediante servicios de streaming es bajo, y (2) el servicio está lejos de desaparecer. Quizás el resurgimiento de la industria esté atado a la consolidación de estas nuevas tecnologías y Taylor Swift regresó en la mejor época (¿y se dio por vencida?). Una época donde algunos artistas prefieran utilizarlas como vehículos de difusión (especialmente para los nuevos músicos), más que depender exclusivamente de ellas.

Así, sería óptimo recurrir a las fuentes más seguras de ingresos: conciertos en vivo y merchandising, como Swift, que recaudó US$250.4 millones en su última gira mundial, la más exitosa del 2015. Estos resultados indicarían que las experiencias en vivo aún mantienen su valor y que se tendería a potenciar esta rama de la industria en los próximos años, mientras el mundo del streaming sigue consolidándose.

 



[1] Según la revista Forbes, actualmente, Spotify cuenta con 50 millones de suscriptores pagados; mientras que su competidor, Apple Music, cuenta con 27 millones (Forbes, 2017a; Forbes, 2017b).

Referencias

Aguiar, L. y Waldfogel, J. (2015). “Streaming reaches flood stage: Does Spotify stimulate or depres music sales?”. National Bureau of Economic Research, Working Paper 21653.

BBC. (2013). “Spotify reveals artists earn $0.007 per stream”. Obtenido de BBC: http://www.bbc.com/news/entertainment-arts-25217353

Forbes. (2017a). “Apple Music Can Now Claim 27 Million Subscribers, Showing Enormous Growth”. Obtenido de Forbes: https://www.forbes.com/sites/hughmcintyre/2017/06/05/apple-music-can-now-claim-27-subscribers-showing-enormous-growth/#6b9d05f0619f

Forbes. (2017b). “Spotify Officially Hits 50 Million Paid Subscribers”. Obtenido de https://www.forbes.com/sites/hughmcintyre/2017/03/03/spotify-officially-hits-50-million-paying-subscribers/#29bd09df29be

IFPI. (2017). Global Music Report 2017: Annual State of the Industry. IFPI.

 

 

Sara Wong
Economista de la Universidad del Pacífico y fotógrafa wannabe. Busca contribuir al desarrollo de las microfinanzas y fomento de la inclusión financiera. Le encanta descubrir nueva música, dibujar manga y no puede vivir sin sus clases de baile.
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