ECONOMÍA

Pensá, peruano, pensá

Gareca
Fuente: El Comercio

Para muchos de los que escribimos y leemos este medio, esta será la primera vez que veamos a Perú jugar un mundial. Y debo confesar que aún me cuesta creerlo. Quizás sea porque crecí esperando ese momento de las eliminatorias en el que clasificar seguía siendo “matemáticamente posible”, pero el tradicional “jugamos como nunca, perdimos como siempre” nos cerraba la puerta de la fiesta más importante del fútbol mundial.

O quizás sea porque hay algo distinto en esta selección que nos cuesta encajar en nuestros esquemas del fútbol peruano. Umberto Jara, en su libro “El Camino a Rusia” cuenta algunos detalles de este cambio. Por ejemplo, la elección de Ricardo Gareca como entrenador respondió a un profundo entendimiento de las necesidades (y escasez) de los futbolistas peruanos. Respaldado por la FPF y su Consejo Directivo, se acordó mantener a Gareca durante la duración de su contrato, independientemente de los resultados (algo que no sucedía desde 1982). Incluso, se redefinió la política de concentración de la selección, de manera que se evitaran las indisciplinas y descuidos tan comunes en el fútbol peruano.

En palabras del Director Deportivo, Juan Carlos Oblitas: “Si damos un cachito de espacio, si volvemos a abrir un huequito para las situaciones de antes, se vuelve a complicar todo porque el medio es el que influye.” (Jara, 2018).

Fuente: El Comercio

El cambio que nos llevó a Rusia partió de un acertado entendimiento de la realidad del fútbol peruano, de las características futbolísticas y de comportamiento de sus principales actores. Todo esto en el marco de una renovada institución (la FPF), enfocada en objetivos a largo plazo y un arduo trabajo de planificación. Como suele señalar Gareca en las conferencias de prensa: “nosotros pensamos y planificamos todo”.

¿Una selección más allá del fútbol?

En el plano de las políticas públicas, donde los ministros entre el 2001 y el 2018 han durado un año y medio en promedio, se hace cada vez más difícil pensar en un trabajo sostenido y planificado a largo plazo. La improvisación, la informalidad y la “viveza criolla” siguen reinando el día a día en el país.

Lo vemos en el Congreso, en las pistas de Lima, en el friaje de los Andes, en las escuelas rurales y en los hospitales del país. Ser “vivo/criollo” no solo es positivo para el peruano promedio (Encuesta CPI, 2014), es “necesario” para salir adelante. ¿Qué nos espera? Dice Gonzalo Portocarrero: “una sociedad donde hay más gente dispuesta a transgredir que a cumplir la ley es una colectividad llamada al desorden y al conflicto” (Portocarrero, 2017).

Desorden y conflicto. Inestabilidad y transgresión. El Perú que debutará este sábado frente a Dinamarca contradice al Perú que se quedó en Sudamérica, pero creo que hay una luz de esperanza. Si el improvisado y farandulero fútbol peruano, ese en el que se perdieron grandes talentos, puede transformar su presente y su futuro, podemos hacer lo mismo como sociedad. No por nada estamos hablamos del deporte más popular del mundo.

Fuente: El Comercio

“Eso es lo que logra el fútbol. Transformarse en representación, en metáfora y hasta en ejemplo de lo que podemos ser cuando sabemos jugar sobre una cancha común” – Jaime Bedoya.

Que el “pensá” de Gareca nos sirva en las otras canchas. Esas en las que cada vez es “matemáticamente” más difícil ganar.

Hans Frech
Psicólogo dedicado a disminuir las brechas de la pobreza a través de políticas educativas y sociales. Fanático del fútbol, el cine y la naturaleza. Ciclista entusiasta.
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