ECONOMÍA

Brexit: una relación de más de 40 años llega a su fin

Fuente: El Venezolano

“¿Qué más puedo agregar? Ya los estamos extrañando”. Así, Donald Tusk, presidente de la Comisión Europea, concluyó su conferencia de prensa del 29 de marzo. Ese día, Theresa May, primera ministra del Reino Unido, envió una carta de seis páginas a Tusk, en la que invocó el artículo 50 del Tratado de Lisboa. Con este gesto, May inició formalmente el procedimiento para ejecutar la salida del Reino Unido de la Unión Europea, lo que comúnmente se conoce como Brexit.

El 23 de junio del 2016, se celebró un referéndum en el que los británicos tuvieron que decidir si el Reino Unido continuaba siendo miembro de la Unión Europea o la dejaba. El 51.9% de los participantes votó por la segunda opción.

Al día siguiente, la libra esterlina se depreció más de 10% ante el dólar. Esto ocurrió a pesar de que el resultado de la votación aún no tenía un efecto formal sobre la membresía del Reino Unido en la Unión Europea. Para que esto suceda, era necesario que el Gobierno británico invoque el artículo 50 del Tratado de Lisboa, el cual establece el procedimiento para que un Estado miembro de la Unión Europea renuncie a serlo. “El artículo 50 no fue escrito para que sea invocado”, sostuvo Giuliano Amato, autor de esa sección del tratado. Sin embargo, eso ocurrió el 29 de marzo del 2017.

A partir de esa fecha, empezó a correr el plazo de dos años en el que deben concluir las negociaciones para establecer las condiciones del Brexit. De no cumplirlo, este plazo se puede extender solo si todos los Estados miembros están de acuerdo.

Por lo pronto, el Gobierno británico ha fijado cuáles serán su prioridades en las conversaciones. En su carta a Tusk, May propuso discutir no solo las condiciones de salida del Reino Unido, pero también sentar las bases de la relación con la Unión Europea hacia el futuro. Ante la eliminación de la libre movilidad de personas, la primera ministra recomendó que se llegue pronto a un acuerdo sobre los derechos de los europeos residentes en el Reino Unido y viceversa. En el ámbito comercial, se descartó que el Reino unido seguirá siendo parte del Mercado Único Europeo, el cual permite la libre movilidad de bienes, servicios, capitales y personas. En cambio, se propuso la suscripción de un tratado de libre comercio que incluya a los sectores de tecnología y financiero, ambos clave para la economía británica. Además, para minimizar las incertidumbre de los ciudadanos y empresarios, el Gobierno británico sugirió la creación de un calendario de implementación de los cambios que surjan a partir de las negociaciones.

Mucho está en juego para el Reino Unido en estas negociaciones. Según datos del International Trade Centre, el 47% de las exportaciones británicas tienen como destino Estados miembros de la Unión Europea. Esto equivalió a cerca de US$193 mil millones en el 2016. Al perder acceso al Mercado Único Europeo, los productos británicos tendrán que pagar aranceles, si es que ambas partes no logran negociar un tratado de libre comercio.

Otro sector potencialmente afectado es el financiero. Salir del Mercado Único Europeo implica limitaciones para la movilidad de capitales entre el Reino Unido y la Unión Europea. Esto podría reducir la demanda por servicios financieros en Londres, capital financiera de Europa. De hecho, algunos bancos están considerando trasladar parte de sus operaciones de Londres a París o Frankfurt. Bruegel, un think tank belga, calculó que se perderían 30,000 empleos en este sector en el Reino Unido.

Para Perú ambos mercados son importantes, ya que la Unión Europea y el Reino Unido son el destino de alrededor del 15% y 2% de nuestras exportaciones, respectivamente. En el 2013, entró en vigencia el tratado de libre comercio entre Perú y la Unión Europea. Con el Brexit, el Gobierno peruano tendrá que negociar un acuerdo bilateral con el Reino Unido para que nuestros productos puedan entrar libres de aranceles a ese mercado. Sin embargo, estimar el impacto del Brexit es aún complicado. Todo estará sujeto a las conclusiones que lleguen ambas partes luego de las negociaciones de los próximos meses.

Al día siguiente de la conferencia de Tusk, la prensa europea y británica ironizaba que el Brexit se asemeja cada vez más a una ruptura amorosa. Por un lado, la carta de May parecía decir “no eres tú, soy yo”. Por otro lado, Tusk ya los extrañaba sin que se hayan ido. Se habían querido tanto.

Luis Cerro
Estudia Economía en la Universidad del Pacífico y trabaja en el área de Estudios Económicos de Apoyo Consultoría. Tiene experiencia en consultoría, inversiones y periodismo económico. Miembro del equipo ganador de la fase local del CFA Research Challenge 2017. Ha participado en Modelos de Naciones Unidas en Australia y Estados Unidos como miembro del equipo Peruvian Universities. Interés en política y economía internacional. Le gusta viajar, leer y el buen café.
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