ECONOMÍA

Las empresas anti-hacking

Fuente: Nerdist

Te despiertas, llegas al trabajo, abres tu correo y al hacerlo aparece un mensaje de los que nunca quisieras ver: “Ahora tus archivos más importantes han sido bloqueados”. Peor aún, alguien te exige una “coima” de 300 USD en bitcoins (monedas virtuales) por ellos. ¿Sabes cuándo pasó esto? Hace una semana, gracias al ransomware[1] WannaCry, afectando a más de 300 000 computadoras desde el viernes en 150 países de todo el mundo, generando pérdidas de aproximadamente USD 4 mil millones. Los crímenes cibernéticos pueden resultar muy costosos y lo serán aún más entre más avances tecnológicos se logren: aproximadamente, en las 10 economías más grandes del mundo, las pérdidas son de USD 445 mil millones de dólares anuales.

¿Existirán formas de reducir estos riesgos? La respuesta es sí.

Para sorpresa de muchos, las empresas aseguradoras cibernéticas han existido desde finales del siglo XX. Ellos han desarrollado seguros contra, por ejemplo, la destrucción de data, extorsiones, hacking, salvaguardia de data o por difamación. Todos estos productos están en la mayoría destinados a empresas, pero también pueden destinarse a familias. Esto engloba el mercado del cyber-insurance o de los seguros cibernéticos.

Un hecho claro es que este mercado sigue siendo pequeño si lo comparamos con otros seguros: como los vehiculares, a la salud o a la propiedad. En cifras americanas, las primas anuales por asuntos cibernéticos en total llegan alrededor de USD 3- 4 mil millones versus el USD 1 billón en los otros mercados. En parte, eso indica que el mercado todavía tiene espacio, pero no el tiempo, para expandirse. Inclusive, las cifras muestran que, para finales de la década, estas primas alcanzarían los USD 7.5 mil millones, y de USD 20 millones para el 2025, según Allianz.

Crecimiento de las principales empresas aseguras cibernéticas en el mundo

En miles de millones de dólares

Fuente: Varias empresas

La estructura a futuro del mercado

Este mercado, al ser poco conocido, tiene potencial para cambiar (radicalmente) en el futuro. Por un lado, la demanda se puede expandir por las siguientes razones:

1. Una mayor percepción de los riesgos en distintos sectores económicos

Las empresas entro del sector salud, retail o telecomunicaciones serían los más propensos a comprar seguros cibernéticos, por manejar una gran cantidad de data personal. No obstante, existe un gran interés de parte de las instituciones financieras, energéticas y de transporte, guiado por los riesgos de la interdependencia de información entre sectores que los motiva a adquirir seguros cibernéticos (Allianz Global Corporate & Specialty, 2015).

2. Implementación de políticas contra violaciones de data

Antes del ataque de la semana pasada, la demanda en Europa estaba dispuesta a expandirse tras una directiva de la Unión Europa que implicaba que, a mediados del 2018, las compañías tendrán que notificar a las autoridades sobre cualquier asunto de violación de datos. Algo parecido ocurre en Estados Unidos, donde las compañías buscan comprar más coberturas que los ayude a protegerse con cualquier interrupción de negocios.

3. Las expectativas de ataques cibernéticos de gran escala

Cualquier tipo de ataque que derive a una gran pérdida de información puede sacar hasta a la empresa más grande o más pequeña del mercado (si no me creen, hay algunas series en Netflix que lo comprueban). Una interrupción masiva en la red de algún proveedor de nubes (Drive, iCloud, Dropbox) podría dañar a familias y a usuarios. Y en un caso extremo, una cyber-war entre dos países podría desvertebrar servicios alrededor del mundo. Las últimas semanas han comprobado esta teoría y los impactos económicos podrían ser minimizados con contratos de este tipo.

No obstante, las empresas aseguradoras no están tan “emocionadas”: existe un gran miedo por la alta rotación de técnicas. Los criminales cibernéticos están siempre buscando debilidades en softwares y adaptando sus virus a ello (es como cualquier gripe, se adapta contra los antibióticos y se hace más resistente). Además, sus objetivos también se están ampliando, y podrían afectar a cualquiera con cobertura a internet. Esto hace que las aseguradoras también deban adaptarse con rapidez, lo cual puede resultar costoso.

Todo esto hace del mercado cibernético un negocio costoso, en cuestiones de dinero y de tiempo: todas las partes involucradas deben estar dispuestas a cambios tecnológicos frecuentes. A pesar de que el mercado peruano se expanda tecnológicamente lento (comparado con Estados Unidos o Europa), estamos, como cualquier país, expuesto a riesgos cibernéticos. Estos se hacen más frecuentes cada vez y aunque no parezca, son los de más peligrosos.



[1] Malware informático que se instala silenciosamente en los dispositivos y al activarse se cifran todos los datos para bloquear el acceso.

Fuente:

Allianz Global Corporate & Specialty. (2015). A Guide to Cyber Risk, Managing the Impact of Increasing Interconnectivity. Munich, Germany.

 

Diego Castrillón
Economista con ganas de cambiar el mundo y de darle la oportunidad a los demás de salir adelante. Creo firmemente en el desarrollo ambiental y sostenible. Adicto a la música y a moverme de ciudad en ciudad.
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