ECONOMÍA

Informe: Lecciones de innovación en el agro: INCAGRO

new-piktochart_21468366_89ed3a2a869b048c450d9a8c929bf35e122b24fb copy
Fuente: Elaboración propia

“América Latina y el Caribe es la mayor exportadora neta de alimentos a nivel mundial. (…) Sin embargo, tiene 14 millones de pequeños productores agropecuarios de carácter familiar en situación de vulnerabilidad que ocupan el 80% de las fincas, producen el 35% de las tierras y aportan entre el 40% y el 50% de los alimentos.“ (Aftalión, 2017)

La publicación del BID de Fernando Aftalión presenta una primera aproximación a una situación de vulnerabilidad en toda América Latina, pero en específico, para una economía como la peruana, es innegable la importancia y relevancia del sector y el reto que este supone.

De acuerdo a Dias Avila et al. (2010), uno de los principales retos es la existencia de una brecha tecnológica que se amplía por el escaso desarrollo de agronegocios e innovación tecnológica lo cual impone altos costos de transacción. Vergara y de las Rivas (2004) mencionan que se debe contar con “agentes o gestores de la innovación (innovation brokers)” que cumplan una función articuladora e integradora entre los distintos actores sociales orientada a incorporar y transmitir el conocimiento tecnológico.

Los inicios de la promoción de la innovación en el agro: INCAGRO

En 1999 el Ministerio de Agricultura inicia una reforma en el sistema de ciencia, tecnología e innovación agraria del país a través de la creación del Programa de Fomento de la Innovación Tecnológica y la Competitividad en la Agricultura del Perú (INCAGRO). Pero no fue hasta el 2001 que en colaboración con el Banco Mundial, se comenzó la implementación mediante tres fases (Zapata, 2014).

El objetivo de INCAGRO era “contribuir al establecimiento de un sistema moderno de ciencia, tecnología e innovación para el desarrollo del sector agrario, descentralizado, plural, orientado por la demanda y liderado por el sector privado, con la finalidad de incrementar la rentabilidad y mejorar la competitividad del sector, mediante la generación y adopción de tecnologías sostenibles y ambientales seguras.” (Zapata, 2014). Para esto, INCAGRO se orientó al financiamiento de proyectos de innovación y desarrollo agrario a través de dos fondos concursables. Así, el programa sienta las bases para proyectos o programas que aplicaron fondos concursables desde 1993 tales como SIERRA SUR, SIERRA EXPORTADORA, SIERRA NORTE, PROSAAMER, ALIADOS y AGROIDEAS.

Dentro de un resumen publicado por el Banco Mundial (2011), se resalta dentro de los alcances de INCAGRO el desarrollo de 610 proyectos a nivel nacional, una movilización de 60 millones de dólares, la participación de 1,200 instituciones, trabajo sobre 23 tipos de productos de exportación y subsistencia, altos ratios de impacto económico, desarrollo de nuevo conocimiento, fortalecimiento de servicios de asesoramiento, empoderamiento de entidades ejecutoras, sostenibilidad ambiental y formalización del Sistema Nacional de innovación Agrícola (SNIA).

Por otro lado, algunas de las lecciones aprendidas que se resaltan son los fuertes impactos institucionales creados. Para el financiamiento de proyectos se pidió a las organizaciones de productores locales que gestionaran los fondos ellos mismos y el impacto de sus proyectos dependió en gran medida de la capacidades generadas a estos. Además, el personal de INCAGRO en oficinas descentralizadas en todo el país, fue clave en la penetración del programa. Adicionalmente se generaron mayores escalas a través de la interacción entre proyectos y se fortalecieron las relaciones y visión entre actores dentro de una cadena de valor (Banco Mundial, 2011). Finalmente, la última lección aprendida es que si bien se inició una formalización del SNIA, se reconoce que establecer, consolidar y expandir este es un proceso complejo y es aún más evidente frente a la siguiente situación:

Para 2050 será necesario aumentar en 60% la producción de alimentos con tan sólo un incremento del 12% en tierras cultivables. Teniendo en cuenta las implicancias sociales y demográficas para los productores agropecuarios, resulta inevitable encontrar soluciones para integrarlos a las cadenas productivas.” (Aftalión, 2017)

Verónica Díaz
Economista de la Universidad del Pacífico que sueña con mejorar el país a través de las políticas públicas. Actualmente trabaja en el Ministerio de Educación.
Click to comment

Deja tu comentario

Loading Facebook Comments ...
To Top