ECONOMÍA

Informe: Reconstruir la economía tras el desastre

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Más de un millón de damnificados, tres mil kilómetros de red vial afectada y 323 puentes destruidos: son, entre otros más, los daños que El Niño ha dejado a su paso.

La reacción del gobierno ante la emergencia, según lo expuesto ante el Congreso de la República, se dividió en tres fases: respuesta, rehabilitación y reconstrucción. Mientras que la primera fase tenía como objetivo poder salvar vidas y evacuar a la población en zonas de riesgo de forma inmediata, la segunda atendía a las necesidades mínimas de los damnificados y afectados.

La última fase empezó esta semana con la aprobación del proyecto de ley ‘Reconstrucción con Cambio’. La medida propuesta por el Poder Ejecutivo busca reponer, reconstruir y construir infraestructura de uso público de las zonas afectadas. A pesar de que el plan estará listo en 90 días, se enfatiza su ejecución integral con «intervenciones que en conjunto tengan un alto impacto económico».

Y es que, según el Ministerio de Economía y Finanzas, se espera que la desaceleración económica continúe con un PBI mucho menor a comparación al del año pasado (de 3,9% a 3%). Los porqués se encuentran entre las repercusiones de los escándalos de Odebrecht, una mayor desaceleración de la economía de China, los ajustes de política monetaria de los Estados Unidos, la estabilización del sector minero y el decrecimiento de la inversión privada. El panorama económico, aún sin el fenómeno, sigue siendo desolador.

Además, la historia nos revela la posibilidad de que el impacto de El Niño se prolongue más tiempo. El sucedido en 1993 repercutió en un serio estancamiento del PBI los dos siguientes años y el de 1998 significó llegar al nuevo milenio con una economía sin crecimiento.

Es por eso que hoy el rol de la autoridad se vuelve más importante que nunca. Su credibilidad, promovida desde los gobiernos locales y regionales, aumentaría las oportunidades de una reactivación que por el momento parece lejana. Sólo la capacidad de gestión estatal podría reconstruir la economía y, con ello, demostrar que con el mar en calma cualquiera puede llevar el timón.

Bruno Florian
Estudiante de Economía de la PUCP. Magnetizado por el buen fútbol, la filosofía y el ecosistema startup. Soñador que no duerme.
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