ECONOMÍA

De huelgas y otras maldiciones (Parte 2/2)

Por fin una buena noticia entre tanto ruido político: la huelga médica, tras 34 días de extensión, ha llegado a un cese al fuego. La Federación Médica Peruana (FMP) y el Ministerio de Salud (Minsa) firmaron un acta de 14 acuerdos y compromisos dispuestos a ser aplicados a nivel nacional. En caso el lector necesite información concisa acerca de cada uno, se le invita a revisar el artículo publicado en Gestión (2017) el pasado 10 de agosto. Sin ahondar mucho en ello, esta segunda parte pretende hacer un breve repaso de las demandas de las protestas e incidir en el costo social de su prolongación hacia el corto y largo plazo.

Las demandas de la huelga médica

Desde la última huelga a nivel nacional, las principales demandas de los gremios han estado ligadas a la ampliación de presupuestos en la construcción de hospitales, el pago de la deuda del Sistema Integral de Salud (SIS), el abastecimiento de medicamentos, el incremento salarial de los trabajadores del sector y la tan ansiada mejora en la prestación de servicios de salud (El Comercio (2014), (2017)). Todas estas, hasta cierto punto, razonables.

No obstante, debido a lo prolongado de las protestas y la falta de aceptación de diálogo con el ejecutivo, las consecuencias también han sido las mismas.

En la actualidad se calcula que se están perdiendo 100 mil consultas y 3 mil operaciones diariamente.

Además, se ha llegado a denunciar que, en atenciones de alto riesgo como cuidados intensivos, los internos practicantes se estuvieron haciendo cargo (RPP, 2017).

Más aún, estos estragos pueden intensificarse a largo plazo. Como ejemplo, el caso de estudio que Gruber y Kleiner (2012) realizaron sobre los impactos de la huelga de enfermeras en el estado de Nueva York, muestra que hubo un incremento en la mortandad de los pacientes en hospitales de 18.3%. Inclusive, aquellas personas que fueron re-admitidas a los centros de salud una vez cesaron las huelgas tras 30 días, sufrieron un incremento en dicha tasa de 5.7%.

¿Solución?

Por lo menos, a partir de los acuerdos firmados, pareciera que la posibilidad de que la huelga vuelva a estallar resulta lejana. La normalización de las atenciones de los servicios de salud debe ser una prioridad. Luego, el cierre de brechas en términos de infraestructura de salud, la disponibilidad de medicamentos para los usuarios y la meta de obtener aseguramiento universal, con el correcto monitoreo en la calidad de la atención, son aspectos que la tan necesitada Reforma de Salud deberá abordar en los próximos meses.

Sin embargo, en el sector educación la historia es otra. La huelga de profesores y sus estragos para la comunidad estudiantil continúa (Perú21, 2017). En la primera parte de este artículo, se resaltaron los estragos para los escolares, en caso de extenderse más las protestas.  En general, la intención nuevamente no es acallar las voces de protesta de los grupos de interés.  Es mostrarles que son sus mismas metas y valores las que se desvirtúan, cuando se extiende el sinsentido, se deja de lado el diálogo y la demagogia toma fuerza.

Las demandas de los sindicatos jamás deberán estar por encima del bienestar del país y actuar acosta de su población.

Alberto Saldarriaga
Wanna be Economista de la UP. Con gran interés en el trabajo de consultoría e investigación de políticas sociales que garanticen un desarrollo económico sostenible, según la coyuntura y entorno de cada país. Además, me considero un melómano, cinéfilo y apreciador del arte.
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