ECONOMÍA

¿Hacia una banca sin bancos?

Fuente: Estrategia & Negocios

La industria financiera, y la banca en general, tienen características que las hacían candidatas a una digitalización fuerte y rápida, principalmente porque sus materias primas fundamentales pueden reducirse a dos: datos (o información) y dinero. Curiosamente, el dinero puede convertirse en apuntes contables, es decir, en datos, en información.

Sin embargo, a pesar de que la banca —y la industria financiera en general— ha cambiado mucho en las últimas décadas, no se ha producido nada similar a la disrupción que han experimentado otros sectores.

Pero esto está cambiando. En primer lugar, los clientes hoy son distintos: la crisis ha mermado la reputación de los bancos y ha reducido la confianza de los clientes en ellos. Y, sobre todo, hay una nueva generación de clientes que han crecido en el mercado digital, que están más que dispuestos a aceptar servicios bancarios de otro tipo de compañías -luego hablaremos de esto-.

En términos macroeconómicos, la transformación de la banca representa una potente reforma estructural: el abaratamiento de los recursos, la mayor eficiencia y agilidad de todos los servicios y su mayor adecuación a las necesidades de los usuarios contribuirán de forma relevante a impulsar el crecimiento y reducir la desigualdad y la pobreza (González 2015). Estamos, por tanto, en marcha hacia una nueva y mejor industria financiera; pero todavía no sabemos cuál será su configuración final, ni si los bancos tendrán en ella una posición relevante o ninguna en absoluto.

Los bancos tienen algunas desventajas claras: estructuras muy costosas y poco flexibles, procesos lentos y complejos, bases tecnológicas obsoletas, culturas corporativas inadecuadas para el mundo digital. Además, están alejados de los ámbitos donde se están desarrollando las últimas tecnologías y las innovaciones más disruptivas. Pero, en cambio, mantienen a la inmensa mayoría de los clientes y manejan una gran riqueza de datos sobre ellos, tienen las infraestructuras que les permiten producir y distribuir una amplia gama de productos y servicios, tienen recursos financieros mucho mayores, las licencias que exige la regulación y, sobre todo, un conocimiento profundo del negocio financiero.

Por su parte, los nuevos entrantes son flexibles, creativos, innovadores y están perfectamente encajados en el mundo tecnológico, pero no tienen los clientes, ni la infraestructura necesaria para conseguirlos, ni marcas consolidadas, ni la experiencia en el negocio bancario.

Los bancos, por tanto, todavía tienen un cierto margen de tiempo para resolver sus carencias actuales y situarse en condiciones de hacer valer las ventajas que aún mantienen. Pero esto requiere un proceso largo, costoso y, sobre todo, complejo, porque no solo implica una renovación tecnológica radical, sino también, y principalmente, una profunda transformación organizativa y cultural.

Top three keys que determinarán si los bancos, bajo una forma u otra, sobrevivirán a la revolución tecnológica:

  1. Rapidez del avance tecnológico y de su penetración en la actividad financiera
  2. La regulación, que será un factor que marque la velocidad del proceso de cambio en la industria
  3. La rapidez, la decisión y el acierto con los que los bancos —o algunos de ellos— emprendan el proceso de transformación.

Fuente: Banca 3.0: La transformación tecnológica en el sector bancario. BBVA Banco Continental.

Ricardo Alván
Economista en la Universidad Esan. Cuento con conocimientos del gran mundo de Medios de Pago gracias a mi experiencia en el Banco BBVA. Estoy sin pasado, con un futuro excesivo !!
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