ECONOMÍA

Opinión: El interés de tu interés

Fuente: Andina

Las tasas de interés juegan un papel fundamental, pues reflejan el costo de la intermediación financiera. En el Perú no dejan de ser importantes; de hecho, en setiembre del año pasado la SBS admitió que enfrentamos un ambiente de altas tasas. Esto afecta finalmente a los consumidores ya que incurren en un mayor costo de endeudamiento. Sin embargo, ¿a qué se deben estas tasas altas? ¿es posible reducirlas?

¿De qué dependen las tasas de interés?

Para comprender la problemática, primero debemos reconocer que las instituciones financieras (IF) operan en un mercado con información imperfecta (Stiglitz y Weiss, 1981): no nos conocen y tampoco pueden asegurar el fin para el que utilizaremos el dinero prestado. En ese sentido, las tasas que fijan las IF están asociadas al nivel de riesgo de cada persona, es decir, a un deudor más riesgoso (más difíciles de identificar) debería cobrarse una tasa más alta.

No obstante, como toda empresa, las IF deben fijar las tasas activas[1] de manera que puedan cubrir sus costos operativos y obtener ganancias. Bajo esta lógica, aquellas IF más “ineficientes” en términos operativos cobrarán tasas más altas. Si la IF enfrenta altos gastos (como pagos de alquileres, servicios básicos, personal, entre otros) o, por ejemplo, mayor costo de fondeo (ya sea por depósitos o adeudos), deberá cobrar precios más altos.

Gráfico 1. Evolución de los gastos administrativos y tasa de interés activa (1) y (2)

Captura12

Fuente: Boletín Estadistico de la SBS

Como podemos ver en el gráfico 1, los gastos administrativos de las IF disminuyeron al mismo tiempo que la tasa de interés activa en moneda nacional. Sin embargo, adicionalmente, existen otros factores que alteran la fijación de precios de las IF, aunque no son controlables por ellas. Por ejemplo, el nivel de competencia en el mercado (asociada a la información que disponen los agentes), los costos regulatorios (como cargas de capital y tasas de provisiones), la infraestructura básica (como carreteras y servicios básicos) y la política monetaria.

¿Es posible reducirlas?

Como lo expliqué líneas arriba, las tasas de interés se ven influenciadas por factores internos y externos. Si bien el Estado tiene un rol importante en la determinación de las mismas, la reducción de las tasas activas implica un conjunto de esfuerzos bilaterales provenientes de agentes del sector privado y público, pues mientras que el Estado establece el entorno sobre el que operan las IF, estas últimas deben presentar disposición y capacidad para interiorizar dichas políticas.

De manera general, la reducción de las tasas podría lograrse mediante incentivos a la competencia, mayor eficiencia, menores riesgos y una mayor sostenibilidad de las IF. Por un lado, el Estado debe garantizar un entorno favorable para la intermediación financiera (apto para la innovación, con mejor infraestructura básica o incentivos a la formalización de empresas), fortaleciendo la regulación y supervisión, expandiendo la información crediticia o mejorando la educación financiera.

Por otro lado, con la finalidad de proveer servicios de mejor calidad (a precios justos), el sistema financiero debe asegurarse de cumplir con los estándares regulatorios e invertir en tecnologías más eficientes y capacitación a su personal. Asimismo, deben adoptar esquemas de buen gobierno corporativo y establecer políticas crediticias adecuadas.

[1] La tasa activa es la tasa de interés que cobran las tasas por otorgar un crédito.


Referencias:

Stiglitz, J., & Weiss, A. (1981). “Credit Rationing in Markets with Imperfect Information”. The American Economic Review, 71(3), 393-410.

 

Sara Wong
Economista de la Universidad del Pacífico y fotógrafa wannabe. Busca contribuir al desarrollo de las microfinanzas y fomento de la inclusión financiera. Le encanta descubrir nueva música, dibujar manga y no puede vivir sin sus clases de baile.
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